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Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Por una nueva educación en Historia

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Una nueva educación en las escuelas, entre otras muchas cosas, debería incluir un criterio distinto de la Historia, y de su enseñanza. Debería comenzar por la idea fundamental y poner más énfasis, en aquello que tienen los pueblos de Europa en común, y no de sus diferencias.

El relato

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Siempre me ha parecido esencial en política, disponer de un relato bien estructurado y saber comunicarlo. Un relato no es un tocho de mil páginas. Sí media docena de medidas coherentes y posibles, que dibujen claramente la sociedad que deseamos construir. Pero sí siempre me pareció necesario tener un relato propio, hoy – cuando la política se ha convertido en algo realmente penoso, en la que lo único que se debate es la vida privada de las personas, a la que se accede por medios que a mi me parecen ilícitos – me parece indispensable.

Robespierre. Comité de Salvación Pública. El Terror. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Maximilien Robespierre, fue elegido como miembro del Comité de Salvación Pública, el 27 de julio de 1793. Las responsabilidades asignadas al Comité por la Convención Nacional, eran de una envergadura apabullante. Con la ventaja que proporciona, contemplar los hechos retrospectivamente, el “Terror” que se vivió, al cual Robespierre no fue ajeno, se ha percibido como algo monolítico. Sin embargo, parece que, en tiempos de la Convención Nacional, no lo apreciaban con tanta clarividencia. De hecho, todas las pruebas nos hacen pensar, que se temía que tuviera los días contados. Fue el carácter desesperado de la crisis de mediados de 1793, y la falta de recursos e instituciones para abordarla, lo que obligó a los diputados, a suspender a regañadientes, las libertades civiles que, en condiciones normales, habrían considerado intocables.

Bohr. Verdad poética y Verdad científica. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Al final del anterior escrito, estábamos llegando a un punto, en el que la cuestión de la unidad del conocimiento, comenzaba a resultar ambigua, como la propia palabra verdad. Y en efecto, cuando buscamos valores espirituales y culturales, se nos aparecen problemas epistemológicos, ligados al equilibrio entre nuestro deseo de obtener de la vida, una visión de conjunto, que la abarque en sus múltiples aspectos y, la capacidad de expresarnos sin contradicción lógica.

Bohr. Verdad poética y verdad científica. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Después de haber abordado algunos de los problemas de la ciencia, que se refieren a la unidad del conocimiento, seguimos planteándonos esta pregunta: ¿existe una verdad poética, espiritual o cultural, distinta de la verdad científica? Con todas las reservas que debería tener un físico, al adentrarse en estos dominios, nos aventuraremos a hacer algunas observaciones sobre esta pregunta, desde el punto de vista que acabamos de indicar. Admitida la relación existente, entre nuestros medios de expresión y, el campo de experiencia al que se aplican, nos enfrentamos directamente, con las relaciones entre el arte y la ciencia. El beneficio que el arte puede proporcionarnos, dimana de su facultad de hacernos sentir armonías, fuera del alcance de todo análisis sistemático. Cabe decir que literatura, pintura y música, forman una sucesión de modos de expresión que renuncian, cada vez más, a la definición característica de la comunicación científica y, dejan por tanto a la imaginación un despliegue más libre En particular, este fin se consigue en poesía, por la yuxtaposición de palabras que se refieren a situaciones cambiantes del observador, uniendo así en la emoción, aspectos múltiples de la experiencia humana.

Bohr. Libre albedrío

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Desde un punto de vista biológico, solo es posible interpretar los rasgos característicos de los fenómenos psíquicos, concluyendo que toda experiencia consciente, deja en el organismo una impresión residual. Esta última se refiere al registro irreversible por el sistema nervioso, del resultado de procesos que escapan a la introspección y, que apenas se prestan a una definición exhaustiva, por el método mecanicista. Estos registros, que suponen la acción recíproca de numerosas células nerviosas, son, sin duda, completamente diferentes de las estructuras permanentes de células individuales, de las que depende la reproducción genética. Sin embargo, desde un punto de vita finalista, cabe destacar, no solo la utilidad de los registros permanentes, para nuestras reacciones a estímulos subsiguientes, sino también la importancia del hecho, de que las generaciones futuras, no estén afectadas, por las experiencias personales de los individuos y, puedan apoyarse únicamente en la reproducción de las propiedades del organismo, que ha probado su eficacia, para la adquisición y utilización de los conocimientos. Si tratamos de proseguir esta investigación, hemos de estar preparados, evidentemente, a tropezar a cada paso, con dificultades crecientes. Es claro que los conceptos sencillos de la física, resultan cada vez menos aplicables, a medida que no aproximamos, a aspectos de los organismos vivos, relacionados con la conciencia.

¿Primacía del futuro o del pasado?

(Tiempo de lectura: 1 minuto)

Mientras que Heidegger realzaba más bien la primacía del futuro, en los proyectos del entender anticipante, Gadamer esperaba hacer más justicia, al motivo fundamental de una hermenéutica del “estado de yecto” (otra forma de decir "arrojado al mundo con los propios actos, deberes y responsabilidades”) al mantener la primacía del pasado.

Robespierre y la Declaración de los Derechos del Hombre

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En el que sería el último número de “Lettres à ses commettans”, Robespierre publicó su propio borrador, de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que leería, ante un Club Jacobino entusiasta, el día 21 de abril de 1793. La declaración venía marcada, por una reafirmación de su internacionalismo (los derechos del hombre, eran “el código universal de todas las naciones”, y “los hombres de todos los países, son hermanos que deben ayudarse mutuamente”).

Wolfgang Pauli y Gustav Jung. III

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Durante todo el proceso en que la Dra. Erna Rosenbaun atiende a Wolfang Pauli, C.G. Jung guarda las distancias, pero se mantiene al día del progreso de la terapia. Más tarde basará su teoría de los “símbolos del proceso de individuación”, en los informes oníricos de Pauli. Este acepta y Jung le asegura el anonimato. En sus ensayos se refiere a él tan solo, como “un hombre joven con formación científica”.

Wolfgang Pauli y Gustav Jung. II

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C.G. Jung toma asiento en un sofá y, percibe enseguida, la inquietud y la desesperación, que desprende su nuevo paciente. Años más tarde describirá, sus primeras impresiones sobre Wolfgang Pauli: “Se trataba de un hombre sumamente culto, con una mente extraordinariamente desarrollada que, por supuesto, fue la causa de sus dificultades; estaba orientado de manera excesivamente unilateral, a su vertiente intelectual y científica. No es en absoluto una persona corriente. Me pidió consejo, porque estaba desgarrado, por su unilateralidad. Por desgracia, algunas personas intelectuales, no prestan atención a su vida emocional. A consecuencia de ello, pierden el contacto con el mundo de los sentimientos y, habitan fundamentalmente en un mundo de pensamientos. Con el tiempo se dio a la bebida y, a otras actividades absurdas por el estilo y, empezó a tener miedo de sí mismo, pues no entendía lo que le pasaba, perdía la compostura y, se metía en problemas todo el tiempo.

Kolakowski. Asimetría de valores y deberes. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Toda moral que busque apoyo en buenos códigos, no podrá menos que conllevar una inclinación natural, a alentar principios susceptibles de procurar, justificaciones absolutas, para todo lo cual habrá de comenzar, dando por supuestas una fe incólume y optimista, en el total paralelismo, entre deberes y valores. De la circunstancia, de que algo está permitido o haya sido ordenado, extraerá, asimismo, la consecuencia inmediata, de que también es moralmente bueno.

Wolfgang Pauli y Gustav Jung. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Wolfgang Pauli, el extraordinario físico cuántico, alcanza la cima de su carrera científica, justo cuando pasa por las horas más bajas, en el ámbito personal. En 1927, su madre se quita la vida con veneno, al enterarse de que su padre tiene una aventura sexual. Pauli pierde el equilibrio interior y, se casa con la bailarina berlinesa Käthe Deppner. Después de la boda escribe una carta a un amigo: Si mi mujer se larga de casa, tú y el resto de amigos, recibiréis un anuncio impreso”. Unos meses más tarde se divorcian: Käthe se ha ido con un químico. “Si se la hubiera llevado un torero, aún lo habría entendido” dice Pauli, “pero un químico mondo y lirondo…”.

Kolakowski. Asimetría de valores y deberes. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La creencia en la simetría de los derechos y deberes, esta íntimamente relacionada, con la natural tendencia de los códigos, a sustentar la simetría entre deberes y valores. Se trata, en otras palabras, de la convicción de que no sólo aquello que constituye un valor, es objeto, al mismo, tiempo de un deber, sino de que todo lo que es objeto de un deber, constituye al mismo tiempo un valor. Esta fe, en la consecuencia que se desprende, de la apreciación de algo como bueno, o de la constatación de que este algo, representa lo contrario de un deber y viceversa, entraña al mimo tiempo un aspecto peligroso, que no debería ser pasado por alto.

El soplo Helad de la crítica. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Según Leonard Woolf, Virginia era terriblemente – patológicamente – sensible a la crítica, fuera cual fuera y de donde viniera. Escribir, era para ella, lo único importante en el mundo, sus libros formaban parte integral de ella misma. Algo parecido a esa madre que tiene la sensación, de que su hijo forma parte de ella misma, a lo largo de toda la vida. Y de la misma forma, que cualquier crítica a su hijo, le duele, a Virginia, cl más nimio ataque contra uno de sus libros, incluso el de un cretino insignificante, la hacia sufrir mucho.

El soplo Helad de la crítica. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Escribe Leonard Woolf, que según él, en el proceso creativo de Virginia, se daban dos fases, casi antitéticas, pero que, de hecho, todo trabajo creador comporta dos etapas: de inicio la emoción, la creación pura, la inspiración; seguidamente el análisis y la reflexión. Y eso en todos los eruditos, los filósofos, no únicamente en los artistas.

Afganistán. “El Gran Juego”. XXVI

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando Alexander Burnes, fue llamado a la residencia del gobernador general en Simla, para asesorar a lord Auckland, le advirtieron de que tratara de no confundirlo, y que no intentara hacerle cambiar de opinión. Le hicieron saber, que ya habían tenido muchos problemas para convencerlo, de que se embarcara en la empresa de invadir Afganistán y que, incluso ahora, se alegraría de tener cualquier pretexto para abandonarla. Hasta agosto, Auckland seguía barajando planes alternativos, y examinando todas las opciones posibles.

Robespierre y “los jacobinos”

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Al tiempo que las relaciones con su circunscripción de Arrás, se enmarañaban a pasos acelerados, debido a su franqueza habitual, Robespierre se sentía cada vez más cómodo, en la Sociedad de Amigos de la Constitución, conocida comúnmente en París, como el Club Jacobino, tomando su nombre del antiguo convento de la Rue Saint- Honoré, en la que tenía su sede.

Afganistán. “El Gran Juego”. XXV

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Aliviado por haber alcanzado un acuerdo con Ranjit Singh, el 14 de julio de 1838, William Hay Macnaghten, asesor de Lord Auckland, llegó a Ludhiana. Sha Shuja había sido informado de las conversaciones y acuerdos, entre Macnaghten y Ranjit Singh, por su propia red de espías e informantes, y era muy consciente, de que estaba siendo tratado como una marioneta o, como decía los afganos, un “muli”, un rábano. Tampoco le gustaba un pelo, la idea de tener que pagar un tributo a Ranjit Singh, el hombre que había torturado a su hijo. Si bien, en el tratado, el tributo se disfrazaba de “subsidio”.

Afganistán. “El Gran Juego”. XXIV

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El 10 de mayo, William Hay Macnaghten, asesor de Lord Auckland, fue enviado a Lahore acompañado del capitán William Osborne (secretario militar y sobrino de Auckland), para tantear a Ranjit Singh, “el León del Punjab”. El 20 de mayo entraron en territorio sij. Como de costumbre, Singh recibió a la embajada en Adinagar, su palacio de verano favorito. Como también ya se había convertido en costumbre, Ranjit Singh procedió a interrogar a sus visitantes. “Estuvimos casi todo el tiempo, respondiendo a las innumerables preguntas de Ranjit”, escribió Osborne.

Afganistán. “El Gran Juego”. XXIII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Lord Auckland (el eterno soltero) y sus dos hermanas, llegaron a Simla (en el estado indio de Himachal Pradesh) al final de su gira por la India, y este resulto ser, el primer y único sitio, que realmente le agradó: “El clima es similar al inglés y muy revitalizante”, escribió su hermana Emily. La propia existencia de Simla, decía mucho de la asombrosa complacencia de los británicos en la India, a lo largo de este periodo: durante siete meses al año, la Compañía de las Indias Orientales, gobernaba a una quinta parte de la humanidad, desde una aldea del Himalaya, situada en la frontera con el Tíbet, y conectada al mundo exterior, mediante poco más que un camino de cabras. Aquí, en las dos décadas sucesivas al “descubrimiento” de la región, por el capitán Charles Kennedy en 1822, la Compañía había comenzado a construir, una pequeña Inglaterra de ensueño: una especie de parque temático, de principios de la Era Victoriana, lleno de iglesias góticas, casas con entramado de madera, y mansiones señoriales escocesas. Simla era un claro reflejo, de la nostalgia que aflige, a los que se encuentran lejos de su hogar: era una forma de escapar del calor, pero también, tácitamente, una forma de escapar de la India. Como diría más tarde un oficial, en tono sarcástico, “en el resto del país podían estar produciéndose desórdenes, revueltas, o incluso disturbios violentos, pero en Simla sólo interesaban las finales de polo, las carreras y los arborescentes torneos de críquet”.

Temores cotidianos

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Fue allá por los años 70 u 80, cuando comencé a estar atento, a los escritos de Pierre Rosanvallon, historiador francés. Es seis años menor que yo, así que, por entonces, ambos éramos aún jovencitos. Por aquellos tiempos, Pierre militaba en el PSU (Partido Socialista Unificado), afiliados al cual estuvieron, también, Pierre Mendes-France y Michel Rocard. Rosanvallon fue unos de los principales teóricos de la “autogestión”, muy en boga, entonces, en ciertos círculos izquierdistas (embobados con el supuesto sistema yugoeslavo de Tito) y, muy especialmente, en el sindicato francés no comunista, de la CFDT.

Afganistán. “El Gran Juego”. XXII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Alexander Burnes consultó a los nobles más probritánicos, para ver si era posible persuadir a Dost Mohammad, de que aceptara una simple promesa de protección británica. Pero el resultado era inevitable. Diversos intermediarios – entre ellos Nawab Jabar Khan, el hermano anglófilo de Dost, que había enviado a su hijo a Ludhiana, para que fuera educado por Claude Wade – intentaron reunir a las dos partes, pero tanto el tono insultante y condescendiente, de la carta de lord Auckland, como su contenido, impidieron que el acuerdo fuera viable. Como el emir aseveraba, lo único a lo que jamás renunciaría, era a su “izzat”, su honor.

Afganistán. “El Gran Juego”. XXI

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En vista de la gravedad de la situación, Alexander Burnes decidió saltarse el protocolo, sortear a Claude Wade y William Macnaghten, y escribirle una vehemente carta, directamente a lord Auckland, en la que le rogaba que valorara todo lo que estaba en juego, y en la que le animaba sin rodeos, a considerar la posibilidad de un acuerdo que, todavía, tenía fácilmente a su alcance. Reprochaba a los sijs, su agresión al tomar Peshawar, y al construir el fuerte en Jamrud, y reiteraba que Dost Mohammad, aun anhelaba una alianza con los ingleses. Y terminaba con la conclusión de que “para contrarrestar la influencia rusa y persa en la región, es necesaria una acción mucho más contundente, de la que el Gobierno pudiera desear, o haya contemplado hasta ahora. Es indudable que el maharajá Ranjit Singh, es un antiguo y fiel aliado, pero tal alianza no mantendrá a raya a estas potencias, ni tampoco nos asegurará la paz y la prosperidad de nuestro país y de nuestras fronteras, en definitiva, el objetivo de cualquier alianza”. Burnes todavía tenía un as en la manga: Dost Mohammad había dejado muy claro, que prefería una alianza con Gran Bretaña, antes que con Rusia, y había hecho todo lo posible, por demostrarlo.

Robespierre y “Le Serment du Jeu de Paume”

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cuando Luis XVI, temerariamente, reunió los Estados Generales de Francia, la cuestión de si los tres Estados se reunirían por separado o en conjunto, devino fundamental. El ambiente empezó a cargarse de electricidad, cuando el Tercer Estado se negó a reunirse por separado, para verificar sus credenciales y pasar lista.


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