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⮕ APÓYANOS

Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Afganistán. “El Gran Juego”. XX

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En las fuentes inglesas, al “héroe de Herat” (como Henry Pottinger fue apodado, en la novela victoriana ultranacionalista de Maud Diver) suele atribuírsele el mérito, de haber incitado a los habitantes de Herat, a defender su ciudad, así como el de haber controlado a los persas, prácticamente el solo. Sin embargo, las crónicas persas y afganas, no confirman esa versión. En ellas, el asedio es visto como una lucha titánica entre dos pueblos, uno sunita y otro chíita. Y el coraje de los habitantes de Herat, sometidos a las más terribles privaciones, se convirtió en una epopeya de la valentía y la resistencia afgana. De hecho, dos de los historiadores afganos más importantes del momento, dedican casi tantas páginas al sitio de Herat, como a la invasión británica que sucedió a continuación.

Afganistán. “El Gran Juego”. XIX

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Lord Auckland comenzó pronto, a aceptar la opinión de su secretario Claude Wade, de que, por el bien de los sijs – y, por tanto, de los británicos – era preferible que Afganistán permaneciera fragmentado, antes que ayudar a Dost Mohammad a consolidar su gobierno, y aceptarlo como aliado. “La existencia de un estado mahometano muy poderoso en nuestra fronteras – escribió Auckland a Londres – podría convertirse en una fuente constante de inquietud o, incluso, de serio peligro. Por el contrario, una miríada de jefes, que se reparten el poder y que, por su posición y circunstancias, están dispuestos a buscar nuestra amistad, son mucho más seguros y deseables como vecinos”.

Afganistán. “El Gran Juego”. XVIII

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Afganistán era un país que lord Auckland no conocía, y que tampoco le interesaba un pimiento, aun menos, si cabe, que la India. Y desde el inicio de su cargo, de gobernador general de la India, mostró una fuerte antipatía hacia Afganistán y su gobernante más poderoso, Dost Mohammad Khan. Este, por el contrario, trató por todos los medios, de obtener el favor del nuevo gobernador.

Afganistán. “El Gran Juego”. XVII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La fascinación mutua, entre Alexander Burnes y Dost Mohammad, parece ser una posibilidad más o menos probada. Pero, incluso ya en su época, muchas fuentes afganas constatan, que no todos los cortesanos, nobles y jefes tribales, veían con buenos ojos la amistad, cada vez mayor, de su emir con el “frangi” (extranjero) infiel. En las fuentes afganas, Burnes es siempre representado, como un embustero astuto y encantador, un maestro de la adulación y la traición: una interesante, por otra parte, inversión de los estereotipos británicos sobre el oriental taimado.

Afganistán. “El Gran Juego”. XVI

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En el texto anterior, nos quedamos cuando Alexander Burnes, recibió a su primer invitado Charles Masson, con el cual discrepó en algunas cuestiones.

Afganistán. “El Gran Juego”. XV

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Como decíamos ayer, Dost Mohammad se encaminó hacia Peshawar, para expulsar de ella a los sijs. Pero el primer intento fue un desastre. Su ejército, no era sino una horda heterogénea de muyahidines, “salvajes de las montañas más remotas”, según Josiah Harlan (el aventurero estadounidense, del que ya hemos hablado antes). En el campo de batalla, esa muchedumbre heterogénea, no fue rival para las tropas magníficamente adiestradas y disciplinadas de los sijs, de manera que la masacre de los ciudadanos musulmanes de Peshawar, perpetrada por los enojados sijs, fue el resultado inesperado.

En busca de la teoría definitiva

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Para entender la estructura de nuestro universo, en su nivel más profundo, los físicos intentan responder todos los interrogantes y, resolver todos los misterios.

Afganistán. “El Gran Juego”. XIV

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando Alexander Burnes llegó a Peshawar, en octubre de 1837, no le gustaron los cambios que había sufrido la ciudad, desde su última visita. Señaló que Paolo Avitabile, uno de los antiguos oficiales napoleónicos de Ranjit Singh (el líder de los sijs), era en aquel entonces el gobernador de Peshawar, “y que los sijs lo habían cambiado todo: habían convertido, muchos de los hermosos jardines de la ciudad, en acantonamientos; habían cortado los árboles; y el barrio entero era ahora, un gran campamento militar. Las costumbres mahometanas se habían desvanecido, a todas horas y en todos los lugares, se oía el alboroto del baile y de la música”.

Lágrimas antes de la tarde

(Tiempo de lectura: 1 minuto)

Narra Leonard Woolf, que su niñera tenía un perfecto conocimiento, del funcionamiento de la mente humana, como lo han tenido – añadía - todas las niñeras desde la Euriclea de la “Odisea”, que se derritió en lágrimas, al reconocer en Ulises, la cicatriz que tenía en la pierna.

Afganistán. “El Gran Juego”. XIII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Durante los mese siguientes, Iván Victorovitch Vitkevitch y Hussein Ali, atravesaron lentamente la estepa hasta Oremburgo, para luego recorrer Rusia y llegar a San Petersburgo. Llegaron a la capital en marzo de 1837. Hacía catorce años, que Vitkevitch había abandonado Europa, encadenado y como prisionero. Esta vez, cuando llegó a la ciudad, recibió las felicitaciones del zar Nicolás en persona, que lo ascendió al grado de teniente.

Afganistán. “El Gran Juego”. XII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Si Humboldt, fue el artífice del ascenso de Iván Victorovitch Vitkevitch, Alexander Burnes se convertiría en quien más hizo, para favorecer su carrera, aunque fuera sin saberlo. Al volver de su expedición a Bujara, Burnes publicó “Travels into Bokhara”, merced a la que se convirtió en una celebridad de la noche a la mañana. Fue invitado a Londres, para reunirse con lord Ellenborough y con el rey. Era idolatrado por los anfitriones, de los salones de la alta sociedad, y daba conferencias muy exitosas, en la Royal Geographical Society que, además, le otorgó una medalla de oro. Un tiempo después, la traducción al francés de su libro “Voyages dans la Bokhara”, se convirtió también en un superventas. Burnes viajó a París, donde recibió más premios y medallas.

Afganistán. “El Gran Juego”. XI

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

De entre todas las suposiciones, que Henry Rawlinson había hecho acerca del oficial ruso, sólo una o dos eran correctas. No era ni musulmán ni ruso, y su nombre de nacimiento no era Beekavitch o Vikevitch. En realidad, era un noble polaco católico nacido en Vilna – hoy en día capital de Lituania – con el nombre de Jan Prosper Witkiewicz.

Robespierre y la “virtud moral”. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Maximilien Robespierre, estaba convencido de que la “virtud moral”, era la piedra angular sobre la que descansaban, las sociedades saludables. Y decía: “La virtud produce felicidad y el Sol produce luz, mientras que la infelicidad es fruto del delito, exactamente igual que en el corazón de la degradación, nace un insecto sucio”.

La verdad perdida

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Hermann Ludwig Ferdinand von Helmholtz, medico y físico alemán del XIX, en una conferencia hoy olvidada de 1862, había insistido sobre el papel de la imaginación, de la memoria, e incluso del “tacto”, en los conocimientos de las ciencias humanas. ¿Pero, existe un método para este tacto, esta imaginación, esta memoria y este gusto, que caracterizan las humanidades?

Afganistán. “El Gran Juego”. IX

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando la llegada de Henry Rawlinson a Teherán, el conde Ivan Simonitch (embajador ruso) había conseguido ganarse la confianza del sha, y ser más influyente que el impasible Sir John MacNeill, el embajador británico, tanto en sofisticación como en estrategia. En 1837, Simonitch persuadió hábilmente al recién coronado monarca (Sha), para utilizar sus tropas – armadas por los británicos – en otro ataque sobre la disputada ciudad de Herat (en territorio afgano), y le ofreció un señuelo de cincuenta mil tomanes de oro y la condonación de su deuda, a cambio de que le permitiera que se estableciese, un consulado ruso en Herat, una vez que se completase la conquista. Fue una brillante estratagema. De este modo Simonitch, esperaba utilizar al sha como marioneta del zar. Aunque, en realidad, el nuevo monarca persa Mohamed II, llevaba obsesionado desde hacía mucho, con la reconquista de Herat – incluso lo había mencionado en si discurso de coronación – y no necesitaba ningún estímulo ruso, para desear tomar la ciudad.

Ha fallecido Peter Higgs

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El gran científico británico Peter Higgs, descubridor del famoso “bosón de Higgs”, ha fallecido este lunes pasado a los 94 años, en su casa de Edimburgo, según ha comunicado la Universidad de Edimburgo y, nos confirma Manuel Ansade.

Afganistán. “El Gran Juego”. VIII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Las colinas bajas y áridas del desierto, que ocupan zonas fronterizas entre Persia y Afganistán, no son un buen lugar para perderse por la noche. Hace doscientos años, era una zona que los viajeros intentaban evitar, incluso durante el día, ya que sus valles y pasos servían de refugio a bandoleros, que aprovechaban las disputas territoriales de las potencias de la región, para ejercer su actividad.

Afganistán. “El Gran Juego”. VII

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

A pesar de su admiración por Dost Mohammad, Alexander Burnes dejó constancia de los rumores que había oído, sobre la juventud turbulenta y disoluta del mismo. Algo que al acceder al trono dejó atrás.

Afganistán. “El Gran Juego”. VI

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Claude M. Wade, enseguida comenzó a considerar a Alexander Burnes, como una importante amenaza para su posición. Y como el número de informes de Burnes que llegaban de Kabul, así como la calidad de los mismos, aumentaban día a día, Wade comenzó a anotar en ellos, cuando estos pasaban por Ludhiana, comentarios sarcásticos y condescendientes, en los que señalaba, de forma maliciosa, cada error que encontraba.

Afganistán. “El Gran Juego”. V

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Alexander Burnes, que dirigió la segunda operación de inteligencia encubierta, vía el Indo, medía casi 1,80 mts. huesudo, enjuto e ingenioso, “seco y flaco”, era un hombre ambiciosos y decidido, que sabía mantener la calma en situaciones de emergencia. Sus amigos admiraban su imaginación, y su agilidad intelectual.

Afganistán. “El Gran Juego”. IV

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

De las dos operaciones encubiertas de inteligencia, que provocó el mensaje de Lord Ellenborough, la primera, dirigida por el teniente Arthur Conolly, pretendía verificar la viabilidad, de la travesía a pie desde Moscú hasta la India. Conolly viajó a Oremburgo, en la frontera rusa, donde se disfrazó, y empezó su camino a través de Bujará y Afganistán, hacia Herat y el Indo. El recorrido resultó ser perfectamente factible, y mucho más fácil, de lo que Conolly había imaginado, ya que tardó en completarlo poco más de un año a paso lento.

Afganistán. “El Gran Juego”. III

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

La rápida sucesión de victorias rusas, a las que me refería en mi anterior escrito, combinadas con los informes sobre la brutalidad de sus tropas, en las tierras que controlaban, fue un duro golpe, para los políticos de Londres que, desde la muerte de Napoleón, habían llegado a considerar la seguridad de la India británica, como un elemento vital, para que Gran Bretaña conservara su estatus de potencia mundial. Cuando el explorador del Himalaya, William Moorcroft, en 1823, logró interceptar una carta del conde Nesselrode, ministro de Asuntos Exteriores rusos, dirigida a Ranjit Singh, se confirmaron los peores temores de los estrategas británicos. Estos miedos, y la paranoia política que generaron, desencadenaron una oleada de rusofobia en la prensa británica e indo-británica, donde Rusia era presentada, cada vez con más frecuencia, como una amenaza bárbara y despótica para la libertad y la civilización.

Afganistán. “El Gran Juego”. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Charles Mason, a quien mencionábamos al final del artículo anterior, era un londinense profundamente curioso que, después de abandonar su regimiento y fingir su propia muerte, durante el asedio a Bharatpur en 1826, recorrió el norte de la India, cruzó el Indo, y exploró a pie Afganistán, viviendo como un derviche errante. Armado con una copia de la “Anábasis de Alejandro Magno” de Arriano, se convirtió en el primer occidental, en explorar los restos arqueológicos de Afganistán. Siguiendo los pasos de Alejandro, encontró los restos de Bagram – la gran ciudad griega bactriana – en la llanura de Shomali. Y envió con diligencia sus hallazgos más importantes, a la nueva Sociedad Asiática de Calcuta. Pero, de alguna manera, el capitán Claude Martin Wade, descubrió la verdadera identidad de Mason como desertor y, al poco tiempo, lo chantajeó para que se convirtiera en informante, asegurándose así, por primera vez, la obtención de informes regulares y precisos, sobre Afganistán.

Afganistán. “El Gran Juego”. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

(“El Gran Juego” es una expresión utilizada, para describir la rivalidad entre el Imperio ruso y el Imperio británico, en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso, durante el siglo XIX. Fue acuñada por Arthur Conolly, militar y oficial de inteligencia británico, y popularizada por el escritor Rudyard Kipling, en su novela Kim, publicada en 1901. Esa rivalidad era denominada por los rusos como «El Torneo de las Sombras»).


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