Baruch Spinoza. Abraham y Michael. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Michael (el padre de Baruch Spinoza) había nacido en Vidigueira, Portugal, en 1587 o 1588. Parece cierto que el tal Isaac de Spinoza, que había dejado Nantes por Rotterdam, era su padre. El padre de Michael era el hermano de Abraham (un poco lioso eso del parentesco). Y la huida de Portugal a Nantes y después a Holanda en el mismo periodo, de dos judíos apellidados Spinoza, Abraham e Isaac, no debió ser una simple coincidencia. Además, Michael puso de nombre a su hijo mayor – que moriría joven – Isaac, una práctica judía, pero no sólo judía, esa de poner al hijo mayor varón, el nombre del abuelo. Los biógrafos no tienen dudas de que Isaac de Spinoza, que vivía en Ámsterdam, era, a la vez, el hermano de Abraham y el padre de Michael, lo que le convertía en el abuelo del gran filósofo.
Si Isaac y Abraham dejaron Portugal, más o menos en la misma época, lo que parece muy probable – y debió ocurrir entre 1588, nacimiento de Michael, y 1596, cuando Abraham se encontraba en Nantes, dedicado a los negocios – entonces Michael debía ser un jovencito, cuando su familia huyó de Portugal. Cuando Michael llegó a Ámsterdam en 1623, o un poco antes, venía muy probablemente de Nantes. Poco antes se casó con Raquel, la hija de Abraham. No hay rastros de su boda, que debió tener lugar en 1622, o a principios de 1623, año en el que perdieron a su hijo. Un segundo hijo, prematuro, falleció en el nacimiento, el 29 de abril de 1624. La infortunada Raquel, joven y sin hijos, falleció el 21 de febrero de 1627.
¿Qué razón llevó a Michael a Ámsterdam? Las perspectivas económicas en esta ciudad, especialmente para un judío, eran muy superiores, a las que se podían encontrar en Nantes. También puede ser que su tío, no contento con haberle proporcionado una esposa, le ofreciera instalarse en sus negocios. Aunque no tengamos ninguna prueba, de que Abraham haya asociado a Michael en su propio negocio, los dos hombres, eso sí lo sabemos, se comprometieron en una “asociación de comercio” dedicada a importar mercancías de la costa berberisca (Marruecos). Esta empresa comercial en participación, llegaría a ser una fuente de conflicto, entre Michael y el hijo de Abraham, Jacob, poco después de la muerte de Abraham, en 1637. Debieron surgir diferencias entre Michael y Jacob, a propósito de los beneficios de la empresa. Parece que Jacob, en tanto que heredero de Abraham, haya creído que Michael debía dinero a la empresa. La cosa debió de arreglarse, a satisfacción de Jacob, pues el 14 de enero de 1639, en presencia del notario Jan Volkaertsz, Jacob descargó a Michael de sus obligaciones.
Michael, a su vez, llegó a ser un comerciante relativamente próspero, importando frutos secos y cítricos (de España y Portugal), aceite de Argelia, pipas y otras mercancías. Sin embargo, la época era dura para los comerciantes judíos portugueses de Ámsterdam y, Michael ha debido tener algún problema, para poner en marcha su negocio. Pero el tratado que inició la tregua de los Doce Años en 1609 (tratado de paz firmado en 1609, entre España y las Provincias Unidas de los Países Bajos) fue una suerte para la economía holandesa, puesto que habría la vía de intercambio directo y sin problemas, hacia España y Portugal y, facilitaba el comercio con sus colonias del hemisferio occidental, así como, contorneando la Península Ibérica, con África del norte e Italia. Esta tregua tenía una importancia primordial, para los comerciantes judíos portugueses de Ámsterdam, considerando el lugar central, que el comercio ibérico ocupaba en sus negocios. La situación económica de los judíos, comenzó a prosperar, con el fin del embargo español.
Tal cual lo explica Jonathan Israel, historiador de la vida económica de los judíos holandeses, fue durante los años de tregua, entre 1609 y 1621, cuando Ámsterdam en general y, la comunidad sefardita en particular, conocieron el crecimiento más rápido e importante. Fue esta ola de prosperidad, la que dio su impulso, a la “edad de oro” holandesa. Los negocios fueron ciertamente bastante buenos, como para que Michael se hiciera un hueco, entre los empresarios más prósperos, con fama de persona de confianza y, hombre de palabra, en el seno de la comunidad judía, al inicio de los años 1630.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.