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Baruch Spinoza. Abraham y Michael. III


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Cuando su esposa Raquel murió, Michael tenía uno 38 años. No tardó mucho en intentar fundar de nuevo una familia. Hacía 1628, se casó con Hanna Deborah Senior, hija del comerciante Henrique Garces, alias Baruch Senior y, de Maria Nuñes. Hanna tenía dos hermanos, Joshua y Jacob. No sabemos mucho de Hanna, a excepción de las fechas del nacimiento de sus hijos y, la de su fallecimiento. En 1629, Michael y Hanna tuvieron una hija, a la cual le pusieron por nombre Miriam, el de la madre de Hanna. Entre 1630 y el inicio de 1632 tuvieron un hijo, Isaac. En noviembre de 1632 nació un segundo hijo, al que pusieron el nombre se su abuelo materno, Baruch.

Al mismo tiempo que su familia crecía, el estatus de Michael, en la comunidad judío portuguesa, se afirmaba. Antes de 1639, en tanto que había tres congregaciones judías en Ámsterdam, cada una con su propio consejo de cinco dirigentes, el hecho de convertirse en “parnas” (dirigente laico), era más una obligación comunitaria que asumir por turno, con los demás miembros de la comunidad, que la expresión honorífica que ese título llegó a tener, cuando las tres congregaciones se fusionaron. Pertenecer al Consejo de la congregación, debía ser una posición que gozaba de una cierta autoridad y, convertirse en uno de los “parnassim”, la prueba de que uno había adquirido una estima, relativamente elevada, en el seno de la comunidad. No deja de ser cierto, que ser uno de los “Senhores Quinze”, de los “Senhores Deputados”, era un honor, aunque no fuera sino, porque reflejaba la confianza que los demás le profesaban. Los miembros de la Beth Jacob, como los de las otras dos congregaciones, encargaban a sus “parnassim”, no solamente de la gestión de la sinagoga y, de sus diversos organismos, sino también ( en tanto que miembros de los “Senhores Quinze”) del gobierno general de la comunidad, incluidas las relaciones que podían resultar necesarias, con las autoridades municipales. Lo “parnassim” eran los representantes oficiales de la comunidad judía, frente al público holandés y, es difícil creer, que se confiara este tipo de tareas, a cualquiera.

En los años que precedieron a la fusión de las tres congregaciones en 1639, Michael jugó un papel muy activo, más activo que el que jugaría en el próximo decenio, a la cabeza de su comunidad y en sus organizaciones. En 1631, a petición de las autoridades municipales, los “deputados” ordenaron a todos los miembros de la comunidad, evitar cualquier intento, de convertir a los cristianos al judaísmo, bajo pena de exclusión o “hérem”, excomunión. En 1632, los “Senhores Quinze” decidieron designar tres miembros, para hablar en los Estados Generales, ocupados entonces en las negociaciones de paz con España, sobre aquello puntos que pudieran afectar a los judíos y sus bienes.

En 1635, cuando los asquenazíes estuvieron suficientemente bien organizados, como para fundar su propia congregación y su sinagoga, los diputados recordaron a los miembros de la “nación portuguesa”, que no debían comprar carne, de animales que no hubieran sido sacrificados, por los tres hombres escogidos y nombrados, para ser los “chohetim” de la comunidad sefardita. En 1633, primer año del mandato de Michael como “parnas” de Beth Jacob, los “Senhores Quinze”, de los que él formaba parte, acordaron aumentar la dotación de “l’imposta” (impuesto destinado a financiar la educación de los asquenazíes indigentes). En la misma reunión, emitieron una advertencia muy severa, contra el hecho de utilizar patronímicos judíos, en la correspondencia con España. Cualquiera que violara esta regla, sería objeto de expulsión o “hérem”. En tanto que miembro de los “Senhores Quinze”, Michael debió participar, en las primeras conversaciones, concernientes a la unión, fusión, de las tres congregaciones judío portuguesas de Ámsterdam.

Pues eso.

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

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