La bravura escocesa. V
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Más allá de estos puestos de vigilancia (de los que hablamos anteriormente) el terreno descendía suavemente, hacia una pequeña corriente de agua, el Mue, para volverse a elevar a continuación, hasta la cresta que formaba la margen norte del Odon. Junto a la cresta, se sucedían una fila de huertos, bosquecillos y pueblecitos minúsculos, el más importante de los cuales era Cheux, punto de convergencia de las carreteras que recorrían el Corredor Escocés, de Norte a Sur. Los alemanes habían hecho de él, el centro de resistencia de su segundo cinturón de defensa, o posición avanzada. Había 26 nidos de ametralladoras y, por lo menos 50 posiciones con armamento pesado, en este segundo cinturón. Su guarnición de infantería consistía principalmente, en el batallón de Ingenieros de la 12ª División SS, un ejemplo de la aptitud que tenían los alemanes para arreglárselas con otras tropas, cuando no disponían de infantería ordinaria. Los ingenieros se habían enterrado en el suelo para agarrarse a él y, se esperaba que no cediesen un palmo de terreno en ninguna circunstancia.
El mando alemán había concentrado alrededor de ellos, todas las reservas que pudo reunir. La 12ª División SS, ya había sufrido fuertes bajas en la defensa de Caen; su frente tenía 20 km de ancho y, para cubrir este terreno, estaba desplegando su regimiento antiaéreo en línea, como si se tratara de una unidad de artillería normal. Para compensar su desigualdad ante las tropas aliadas, la 12ª División SS debía contar con las tácticas que su oficiales y suboficiales, habían aprendido en el frente del Este (Rusia): “No abrir fuego hasta hacerlo casi a quemarropa, de forma que los primeros disparos consiguieran un impacto. Después, antes de que la artillería británica pudiera ajustar su tiro y, bombardear la posición, buscar un nuevo emplazamiento y, abrir fuego desde un nuevo punto. Utilizados tanto por los granaderos, como por las tripulaciones de los carros, esos métodos disminuirían la superioridad numérica de los británicos, haciéndoles creer que los defensores eran más numerosos, de lo que realmente eran.
Los Cameronianos, los Fusileros Escoceses, los Highlanders de Glasgow y el Real Escocés, iban a descubrir muy pronto, la eficacia de esta táctica. Habían llegado a la línea de partida con bastante despreocupación al son de las gaitas que entonaban Cock o’the North, High laddie o Blue Bonnets over the Border. Pero esta mañana del 26 de junio, había algo de desalentador. Había llovido a mares toda la noche; el agua goteaba de cada rama y de cada hoja y, el cielo estaba tan cubierto, que tuvieron que anularse el bombardeo aéreo programado y las patrullas de caza.
La preparación artillera empezó a las siete y media de la mañana, “abatiéndose sobre los puntos de apoyo, posiciones de artillería enemigas, bases de partida y estacionamientos de carros, pero, sobre todo, se concentró en la masa de proyectiles de la barrera que avanzaba, pasando por encima de las cabezas de nuestros infantes, cuando miles de artilleros pusieron manos a la obra”.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.