Los godos. Leovigildo III
Además, Toledo dominaba una región económicamente rica, como comprobamos por la existencia de estupendas villas señoriales, algunas muy cercanas a la capital, como las de la Sagra y Rielves y, otras más alejadas, como las de Malpica del Tajo y Puebla Nueva, esta última en Talavera, con dueños cristianos, pertenecientes a grandes dominios señoriales, que controlaban unos territorios agrícolas muy buenos y, regiones mineras importantes. Por otra parte, la ciudad estaba situada en el eje de comunicaciones, de las importantes vías que unían el Valle del Tajo con el Ebro y, las no menos importantes ciudades de Pamplona y Zaragoza, con Mérida y el valle del Guadalquivir. Pero, sobre todo, estaba un tanto alejada respecto la los centros de conflicto, tanto de la frontera con el mundo franco, como con los bizantino y el suevo. Siendo esta la razón primordial, para su elección como sede regia, a lo que debemos unir, la ausencia de una oposición destacada a la presencia de la corte regia, por parte de las familias locales.
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