Los godos. Leovigildo III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Además, Toledo dominaba una región económicamente rica, como comprobamos por la existencia de estupendas villas señoriales, algunas muy cercanas a la capital, como las de la Sagra y Rielves y, otras más alejadas, como las de Malpica del Tajo y Puebla Nueva, esta última en Talavera, con dueños cristianos, pertenecientes a grandes dominios señoriales, que controlaban unos territorios agrícolas muy buenos y, regiones mineras importantes. Por otra parte, la ciudad estaba situada en el eje de comunicaciones, de las importantes vías que unían el Valle del Tajo con el Ebro y, las no menos importantes ciudades de Pamplona y Zaragoza, con Mérida y el valle del Guadalquivir. Pero, sobre todo, estaba un tanto alejada respecto la los centros de conflicto, tanto de la frontera con el mundo franco, como con los bizantino y el suevo. Siendo esta la razón primordial, para su elección como sede regia, a lo que debemos unir, la ausencia de una oposición destacada a la presencia de la corte regia, por parte de las familias locales.
Con ello la ciudad también se beneficiaba, pues encontraba una protección en la monarquía goda, frente a las ambiciones vecinas y, se convertía en la principal ciudad peninsular, donde los monarcas, ya desde Leovigildo, apoyaron la construcción de iglesias, como la de los apóstoles Pedro y Pablo, la de Santa María o Santa Leocadia, la patrona de la ciudad, y ellos mismos, los monarcas, proyectaron la de su palacio real. Las alianzas, entre la población y los reyes, funcionaron ya con Atanarico que, como sabemos, murió allí. Pero fue Leovigildo, quien le dio la calidad de sede real que, después, fue confirmada por su hijo Recaredo, al convocar el III Concilio de Toledo, que tanta relevancia tuvo, para el desarrollo del reino.
Desde Toledo, Leovigildo inició reformas legislativas en el vigente “Código” de Alarico, que estaban encaminadas a afianzar una monarquía territorial, cuyos súbditos eran godos e hispanos. En este contexto, fue donde se produjo la derogación definitiva, de las disposiciones ya caducas y, prácticamente ya inservibles, heredadas del Imperio Romano, como la prohibición de matrimonios mixtos. Pues una vez alejado el temor, de que los romanos estableciesen alianzas matrimoniales con otros bárbaros, que hicieran peligrar su reino, lo que interesaba era la rápida integración de romanos y godos, que aceptasen su condición de súbditos de un nuevo Estado. La reforma de la ley, acabó siendo la base del código de leyes, que conocemos como la “Lex Visigothorum o Liber Judiciorum”, que pervivió mucho tiempo después de la caída de la monarquía visigoda. La forma definitiva, se la dio después Recesvinto, una vez ampliado el “Liber”, con leyes de otros monarcas, como Recaredo, Chindasvinto, Ervigio y Wamba. Como las leyes se adaptaron, a la nueva situación de la monarquía, al código definitivo se le conoce también, como “Codex Revisus” y, en él, las leyes que provenían de la primera obra legislativa de Eurico y Alarico II, aparecen reseñadas como “Antiquae”.
En paralelo con la creación de las bases materiales de su Estado, el monarca comenzó una nueva organización territorial que, básicamente, estaba dirigida a la integración de todos los elementos sociales, que habitaban en los distintos espacios, en una nueva estructura de Estado, que heredaba mucho del Imperio Romano. A la vez incluía en ella, aquellos elementos godos, que mantenían la hegemonía de una monarquía de este origen sobre las autonomías locales, que le concedía su fidelidad. La base general de esta organización geopolítica, fueron las antiguas relaciones del “patrocinium” sobre los habitantes y los territorios y, del “hospitium”, que permitía el reparto de tierras y la convivencia solidaria, entre los distintos pueblos, con sus respectivos derechos y deberes. El monarca de un pueblo como el godo, que llevaba ya dos siglos en territorio romano, utilizaba los mecanismos que habían servido al mismo, para mantenerse antes de su caída y, éstos poco tuvieron que ver en su génesis, con un Estado feudal, aunque su desarrollo posterior, acabase aproximándose a él.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.