El Nilo Azul. El poder de Teodoros. I
De siempre se ha dicho, que el emperador etíope Teodoros, fue un perro rabioso en libertad, una especie de reencarnación negra de Iván el Terrible y los tiranos rusos. Lo fue, en efecto, en varios sentidos, incluso para las cotas de salvajismo de la propia Etiopía. Sin embargo, su pésima reputación no le cuadra del todo. Se interpones un toque de nobleza y, aunque posiblemente justificada, en mejores circunstancias podría haberse convertido en Otelo, pero nunca en Yago. Era demasiado impulsivo para pasar por calculador malvado: en su furia no existía un auténtico método. Walter Chichele Plowden (1820-1860) cónsul británico en Abisinia, que le conoció bien, ya en los años 50 del XIX, nos dice que, para su juventud, Teodoros desplegaba “un gran tacto y delicadeza”.
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