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La sexualidad de los vikingos. XIV


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Pese a todo lo dicho en textos anteriores, en muchos casos los vikingos eran incinerados y, resulta muy difícil establecer su sexo, a partir de las cenizas resultantes.

Durante siglos, los arqueólogos han recurrido a determinar el sexo de los muertos, por asociación con objetos, supuestamente propios de un género. Da hí que la existencia de armas en una tumba, sugiera la presencia de un hombre y, las joyas las de una mujer. Pero más allá de los problemas obvios, de mezclar sexo y género, estas lecturas corren el riesgo de acumular, una encima de otras, una serie de suposiciones y, crear los que los expertos, han venido a llamar, una “bola de nieve de sesgo”, hecha a partir de la acumulación de interpretaciones cuestionables. Claramente, esto no es satisfactorio y, en el peor de los casos, puede derivar en una distorsión terrible, del género en la época vikinga, a partir de las decenas de miles de tumbas, que se han analizado siguiendo ese enfoque, a lo largo de los años.

Pero no todo está perdido. Para empezar, debe reconocerse que, aunque no hay que olvidar todas estas precauciones, la mayoría de estas correlaciones entre sexo, género y objetos hallados en las tumbas, tal vez reflejan la realidad de la época vikinga. No hay pruebas que sugieran lo contrario. Sin embargo, no “todas” las tumbas se ciñen a esas pautas y, es vital tener una mente abierta a las excepciones, que sabemos existían. Y, lo que es más emocionante todavía, la arqueología pude encontrar pruebas de identidades y géneros, que no llegaron a las fuentes escritas.

El punto de partida, está en las tumbas en las que han sobrevivido huesos viables, es decir, que pueden analizarse. En estos casos, los arqueólogos encuentran, de vez en cuando, gente enterrada con objetos y ropas que, por lo general, se asociarían al sexo opuesto, si adoptamos una perspectiva binaria. Estas tumbas incluyen esqueletos masculinos, con lo que parece vestidos como los utilizados, convencionalmente, para enterrar a las mujeres, o con los broches ovales que sostienen el delantal al pecho. En el caso de los entierros de cuerpos femeninos, el equivalente a esto, es la presencia de armas, en un número suficiente, como para sugerir que la difunta, tenía una identidad guerrera. En Vivallen, en la provincia sueca de Härjedalen, se ha encontrado incluso una persona de cuerpo masculino, enterrada según los rituales sami, en un asentamiento sami, pero que llevaba el equipo habitual de un hombre sami, sobre un vestido de lino y nórdico, con joyería a juego y todo: un cruce, tanto de géneros, como de normas culturales.

Está claro que nadie se entierra a sí mismo y, los objetos que se hallan en una tumba, no reflejan necesariamente, las posesiones del finado en vida. Se pueden crear nuevas identidades “post mortem”, mediante la asociación de artefactos con el cadáver ¿Es posible interpretar la vida de un individuo, a partir del repertorio material, utilizado en su funeral? La cautela es imprescindible.

El ejemplo más destacado hasta la fecha, combina de forma muy ilustrativa, casi todos los géneros vikingos, en una sola tumba, lo que plantea más dudas, de las que resuelve. En un cementerio urbano de Birka (Suecia), un cadáver con ropajes lujosos, fue enterrado sentado y, rodeado por un juego completo de armas (lo que no es habitual) y dos caballos de montar. Esta tumba, verdaderamente espectacular, se excavó en 1878 y, desde entonces, se ha ofrecido como ejemplo de la tumba de un guerrero de alta alcurnia, de mediados del siglo X, una especie de “vikingo definitivo” de la época. Siempre se asumió que el finado era un hombre, porque, “obviamente”, los guerreros son hombres (la habitual confusión de sexo y género). En 2011, sin embargo, un análisis osteológico, sugirió que la persona enterrada allí era, de hecho, una mujer, y un análisis genómico lo confirmó en 2017: la finada tenía cromosomas XX. El subsiguiente debate sobre la aparente “guerrera” de Birka se hizo viral y, hoy es uno de los más enconados, entre los que estudiamos a los vikingos.

Pues eso.

(Continuará.)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

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