EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Voltaire. Diccionario Filosófico. III


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Las dificultades con la que iba tropezando la “Enciclopedia” y, que provocaron el abandono de D’Alembert, a partir del tomo 7, no fueron ajenas al proyecto del “Diccionario portátil”. Voltaire dijo que la “Enciclopedia” debía haberse “impreso en un país libre, o bajo los ojos de un rey filósofo”, es decir, de Catalina II de Rusia, tras el fiasco experimentado con Federico II de Prusia.

Voltaire siempre compadeció a Diderot, `por tener que sortear, tanta trapacerías y persecuciones, pues considera necesario que, “ese diccionario, cien veces más útil que el de Bayle, no se viera `perturbado por la superstición, que debería erradicar”. Incluso se permitió una consideración de orden económico. “Esa inmensa impresa reportará a Diderot, unas 30.000 libras, cuando debería reportarle unas 200.000”. La retirada del privilegio a la “Enciclopedia”, coordinada por Diderot, provocó la cólera y la solidaridad de Voltaire, que incluso llegó a ofrecer, financiarla con su propio dinero, pero ya había comenzado a redactar, su propia “Enciclopedia de bolsillo”, que consideraba más eficaz, por el tamaño y la independencia.

Como escribe a su sobrina en 1762, a propósito del “Tratado sobre la tolerancia, también con su “Diccionario filosófico”, Voltaire da la impresión, de haberse constituido, en “un pequeño tribunal bastante libre, donde hacer comparecer a la superstición, el fanatismo, la extravagancia y la tiranía”. Su Diccionario aparecerá clandestinamente. En una mezcla de prudencia, regusto lúdico y sentido de la publicidad, Voltaire acomete una campaña de desmentidos, sobre su autoría.

La clandestinidad del “Diccionario”, abre un espacio lúdico, al actor que lleva dentro Voltaire. Su ironía no deja de observar, que su estructura alfabética, le vuelve particularmente peligroso y, se pregunta qué hacer con él, ya que, sin duda, “las llamas a las que se condena un libro, alumbran la curiosidad pública”. Efectivamente el “Diccionario filosófico” de Voltaire, será lacerado y quemado, en las escaleras del parisino Hôtel de Ville, por “temerario, impío y escandaloso”. Como había previsto su autor, las medidas coercitivas, tomadas contra el “Diccionario”, atizan la curiosidad del público y, se multiplican las ediciones piratas.

Víctima de la precipitación, o de una confianza excesiva en su memoria, en el “Diccionario” se multiplican las inexactitudes, pero a Voltaire le mueve su curiosidad, por descubrir lo que puede aprenderse de la historia, e ignora la pasión propia de los anticuarios. El pasado solo le interesa, como reflexión acerca del porvenir. Como otras obras suyas, el ”Diccionario filosófico”, opta por el arte bizantino del mosaico. Tras haber identificado las diferentes piezas, hay que apreciar el designio del conjunto, los juegos de colores y la forma.

Cada página del “Diccionario filosófico”, invita a un periplo cultural, rico en sorpresas, inspirado por un espíritu crítico, exploratorio y lúdico. Sus catas en la cultura china, por ejemplo, están destinadas a confrontar los usos, teorías o locuras occidentales, con el propósito de que ese choque cultural, decante valores universales, e identifique los que no lo son. Voltaire no cree en las creaciones “ex nihilo”, ni tampoco en la inspiración divina. Se describe a sí mismo, como un artesano de las palabras.

En el prefacio del “Diccionario filosófico”, Voltaire describe el modo de empleo, de una obra destinada a quienes pretenden “instruirse divirtiéndose” y, que buscan filosofar sin aspirar a ser filósofos, advirtiéndoles que la obra no exige una lectura continuada, pero si una inteligencia crítica, porque su lectura demanda, hacer al menos la mitad del camino. En realidad, persigue el mismo propósito que Diderot, cuando decía que su “Enciclopedia”, pretendía cambiar la manera común de pensar, o lo que luego dirá Kant, sobre pensar por cuenta propia, sin apoyarse en las cómodas andaderas, de cualquier tutelaje. eso.

(Continuará)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

 

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..