Baruch Spinoza. Nuevo proyecto de vida. IV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Jean Colerus, biógrafo de Spinoza, alude al aprendizaje del latín por este último, en el capítulo titulado “Comienzos de sus estudios”, al que sigue otro sobre la “teología” y la “filosofía”, ambos antes de la excomunión. Este esquema da por supuesto, que Spinoza habría estudiado el latín “al comienzo”. Pero esta expresión es imprecisa y, su “orden” de estudios, no coincide con el de Jarig Jelles, que a muchos estudiosos les parece ser el correcto: letras o gramática, teología y filosofía.
En el capítulo dedicado al latín, Jelles, da, sin amargo, estas dos noticias importantes: “Spinoza recibió primero, unas horas diarias de clase de un estudiante, hasta que después se dedicó a su aprendizaje, con el célebre profesor y doctor en medicina, Frans Van den Enden”. Ahora bien, en el párrafo siguiente añade, que Van den Enden tenía una hija, “tan experta en la lengua latina, que llegó a dar clases de latín y, también de pintura, a los alumnos de su padre”. Y, sin decir que ella hubiera dado clases a Spinoza, introduce lo del romance entre ella, Spinoza y Kerckring (Theodor Kerckring o Dirk Kerckring fue un médico anatomista y químico holandés) en estos términos: “Spinoza ha contado muchas veces, que había tenido afecto hacia ella, como para tomarla por esposa, aunque era algo coja y contrahecha de cuerpo, simplemente porque estaba cautivado, por su viva inteligencia y gran erudición”.
Jarig Jelles finaliza el capítulo informando a sus lectores, de que Frans Van den Enden “se marchó a Francia, donde vivía de la práctica de su oficio de médico” y, sobre su final trágico en la horca de la Bastilla, por haber estado involucrado, en un complot político contra la monarquía.
Este relato, que en lo substancial completa el de Lucas, de que Spinoza se alojó en casa de Van den Enden y, recibió de él clases de latín, deja, sin embargo, dos interrogantes abiertos: si su hija Clara María también le dio clases y, quien era el otro estudiante. Lo obvio es pensar que fuera el mismo Kerckring mencionado, porque tenía estudios previos; y que Clara María les hubiera dados clases a los dos. Pero si así fuera ¿cómo no lo sabía o no lo dijo Colerus de forma explícita, a fin de aclarar lo del “alemán” y lo del romance. Desde luego el relato completo, resulta un tanto enigmático, porque el romance no debió de ser simple novela, sino una cruda realidad, primero para Kerckring, que tuvo “celos” de ellos y, después, cabe suponer, que también para Spinoza, aunque menos, quizá menos, para la familia Van den Enden, ya que años más tarde, Kerckring les haría ciertos favores, aunque tuviera que dejar su fe protestante, para poder casarse con Clara María.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.