El primer “ocho mil”. Antecedentes. III
Naturalmente estas descripciones, abundantes en lo estético, que hemos escrito, no se ajustan por completo a los cánones actuales, muy alejados de los que imperaban, cuando Horace Bénédict de Saussure llegó por primera vez al valle de Chamonix en 1760. De hecho, es a él a quien debemos la conquista de este nuevo concepto, en el que la visión timorata de las alturas, es sustituida por la del desafío. Es precisamente este impulso, lo que Saussure nos transmite con sus palabras: “Desde la infancia he sentido la pasión más encendida por las montañas”. En su corazón, solo Dios sabe cómo y por qué, había prendido la llama de un deseo virgen en los hombres: realizar una ascensión verdaderamente alpina. Pero era éste un sentimiento que no podía confesar abiertamente, sin correr el riesgo de que lo tomaran, por un insensato o un loco. ¡Qué desvarío pretender escalar el Mont Blanc porque sí, por puro capricho! De modo que el joven ginebrino, tuvo que recurrir a subterfugios, que dieran un sesgo razonable a sus intenciones.
- Publicado en Tribuna Libre