Incertidumbre. Un enigma. VI
Ernest Rutherford y su mentor (J.J. Thomson) eran diametralmente opuestos en carácter además de en origen geográfico. J. J. era decididamente de la vieja guardia, de modales secos y bastante reservado, mientras que Rutherford, un bullicioso muchacho de las colonias y aficionado a los deportes, se sumergió en la vida de Cambridge en feliz ignorancia de sus insignificantes gradaciones de clase y estatus social. Rutherford confiaba en sí mismo y, generalmente era inconsciente, aunque bastante perspicaz para complacer su propia presuntuosidad. No cabía duda alguna de sus talentos. “Nunca he tenido un estudiante con más entusiasmo o capacidad para la investigación original que Mr. Rutherford”, escribió Thomson en una recomendación para su sobresaliente protegido.
- Publicado en Tribuna Libre