El átomo. El "Argé". XII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Entre los proponentes de sustancia fundamentales, Anaxágoras de Clazomenes, se sitúa en el polo opuesto de los milesios, partidarios declarados de la atribución de esta cualidad, a una materia única. Partiendo del principio (admitido por prácticamente todos los filósofos presocráticos) según el cual nada llega a ser partiendo del no-ser y, que nada perece, Anaxágoras afirma que todas las cosas existentes, contienen partículas infinitamente pequeñas, que poseen las cualidades de todas las cosas existentes: “En cada cosa hay una pequeña parte de todas las cosas”.
Así, lo que nosotros identificamos como, por ejemplo, oro, es en efecto esencialmente oro, pero también contiene al mismo tiempo, pequeñas porciones de todas las demás sustancias. Las partículas elementales no tienen, pues, una misma estructura como dice Aecio. Por otra parte, son infinitamente divisibles y, aunque estén separadas por poro, el vacío no existe. La diferencia respecto a la teoría atómica, como veremos, es evidente.
En opinión de algunos, la principal contribución de Anaxágoras, fue su formulación de la idea de un intelecto (“nous”), arquitecto del mundo, no su creador, pero sí causa primera del orden y la armonía universal. Es la intervención de este intelecto, lo que conduce a la formación del mundo y, de su contenido a partir del caos inicial de las homeomerías. Dice Diógenes Laercio: “Todas las cosas estaban mezcladas. Y enseguida vino el intelecto y las puso en orden”. Y Aecio añade: “Anaxágoras declara que al principio los cuerpos ignoraban todo movimiento y, que fue el intelecto divino quien los ordenó y, fue el agente de la generación de todas las cosas”. O también: “Anaxágoras dice que Dios es el Intelecto, el agente del orden del mundo”.
En definitiva, el “nous” nos recuerda en sobremanera el “logos” de Heráclito. Como dice A. Pichot: “Igual que el ‘logos’, el ‘nous’ sería lo que gobierna el mundo, pero una parte del mismo (en la que estaría todo él entero) estaría alojada (por no decir aprisionada) en el interior de los seres vivos y, especialmente, en el interior del hombre; esta interioridad permitiría una ‘participación de los seres vivos en este ‘nous’, haciendo de este modo posible, la inteligibilidad y el conocimiento del mundo”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.