El átomo. El "Argé". XIV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Escribe Diógenes Laercio: “En su libro “Sucesiones de los filósofos”, Alejandro (se refiere a Alejandro Polímata, que vivió durante la primera mitad del siglo I aC) afirma haber hecho este otro descubrimiento en los escritos pitagóricos: la mónada es el principio de todas las cosas; producida por la mónada, la díada indefinida existe, en cuanto material de la mónada, que es la causa. Son la mónada y la díada, quienes engendran los números y, son luego, los números, los que engendran los puntos y, los puntos los que engendran las rectas. A su vez, estas producen las figuras planas, que producen los cuerpos sensibles, cuyos elementos son precisamente cuatro: el fuego, el agua, la tierra y el aire, que cambian y se transforman completamente, los unos en los otros y, que dan nacimiento a un mundo animado, inteligente y esférico, en cuyo centro se haya la Tierra, ella misma esférica y, habitada en toda su superficie.
Además, según Aristóteles, los pitagóricos admitían el vacío y, su física del cambio, se basaba en el dualismo de los opuestos (par/impar, claro/oscuro… etc.) cuyas limitaciones gobernaban, según ellos, los asuntos del mundo. Esta dualidad se da también, en su división del universo en dos regiones: la sublunar, en la que reinan el cambio, el nacimiento y la muerte y, la celeste, en la que los cuerpos son incorruptibles, una división adoptada por Aristóteles y, que tendrá una larga carrera.
Se atribuye a menudo al pitagórico Filolao de Tarento, algunas frases que merecen ser recordadas: “La geometría es el principio y la patria de todas las ciencias” (Plutarco) y, también según Filolao, el número es el vínculo todopoderoso y autoengendrado, que une eternamente a todos los objetos del mundo” (Yámblico).
Aparte del hecho de que una doctrina particular, puede a menudo reflejar meramente, las preferencias personales de su autor, la opinión de algunos tratadistas, es que las contribuciones más significativas, al menos en el ámbito de las sustancias primordiales, son Tales, Anaximandro y Empédocles. Tales porque fue el primero en plantear la existencia de tales substancias y, también, por el valor simbólico que tiene su concepción de la unidad de la materia. Anaximandro, porque si reconoce, él también, esta unidad, coloca la esencia de la misma, más allá de una sustancia material observable. Y, finalmente Empédocles, porque su proposición de las cuatro sustancias primordiales, si bien se aparta de esta noción de unidad, será recogida, por prácticamente todos los filósofos de la naturaleza, durante cerca de dos mil años. También hay que adjudicarle el mérito, de haber sido el primero, en asignar una estructura corpuscular a la materia.
En rápida síntesis, hay que reservar un lugar aparte para Pitágoras, pues podemos ver, forzando un poco la imaginación, podemos ver en su doctrina, un esbozo de lo que sería una física corpuscular, una especie de atomismo aritmético, cuyo principal defecto sería, el hecho de llevar incorporado, un componente netamente teológico, si no místico.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.