Bertrand Russell. "Modernos" (y II)
El hombre de ciencia, al buscar la verdad, aun cuando entrase en conflicto con las supersticiones en boga, exponía las maravillas de la Creación y, ponía en mayor armonía, con el perfecto conocimiento de Dios, las imperfectas creencias de los hombres. Todos los trabajadores serios, fueran artistas, filósofos o astrónomos, creían que, al seguir sus propias convicciones, servían a los designios de Dios. Cuando con el progreso de la Ilustración, esta creencia comenzó a tornarse vaga, todavía quedaban la Verdad, lo Bueno y lo Bello. Las normas no humanas, seguían siendo establecidas en el cielo, aun cuando el cielo, no tuviese existencia topográfica.
- Publicado en Tribuna Libre