El átomo. El "Argé". XIII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Del propio Pitágoras, que fue contemporáneo de los primeros milesios, no se conserva ningún escrito. Pero la doctrina de la escuela del conjunto que lleva su nombre y, que se elaboró durante varios siglos, merece la pena ser esbozada aquí, en razón, por una parte, de la posible relación que es posible discernir, entre algunos de sus conceptos y, la idea atómica o conceptos parecidos de Platón y, por otra parte, porque representa la primera tentativa, una tentativa bastante peculiar, de matematización del mundo. Esta doctrina ha sido asimilada por J.O.Dumont, a una “teología aritmética”. En efecto, según los pitagóricos, el número es la esencia de las cosas. Los números están en la base de lo real, constituyen las cosas y el mundo. Dicho de otro modo, el número es el “argé” (principio, fundamento o comienzo) el elemento primordial, el principio del que deriva el universo. Dejemos la palabra a Aristóteles: “Los llamados pitagóricos, fueron los primeros que se interesaron por las matemáticas y, las hicieron progresar. Como habían sido educados en esta ciencia, creyeron que sus principios, eran los principios de todas las cosas y, ya que, por naturaleza, los números son los primeros de los principios matemáticos, creyeron ver en los números, numerosas similitudes con los seres eternos, y también con las criaturas sometidas al devenir y, pensaron que los números eran mucho más reales incluso que el fuego, la tierra y el agua.
Para los pitagóricos los números eran, al mismo tiempo, una realidad concreta. Los identificaban con el espacio y, los relacionaban con determinadas figuras: el número 1 es un punto, el 2 una recta, el 3 un plano, el 4 un volumen y, ya que todos tiene una forma, siempre podemos descomponer dicha forma, en un conjunto de puntos, rectas y superficies, o sea, en definitiva, en un conjunto de números”. Los pitagóricos van aún más lejos en sus fantasías. Citemos de nuevo a Aristóteles: “En evidente que el número es, para los pitagóricos, el principio, no simplemente como esencia de las cosas, sino también como su materia, por cuanto constituye sus propiedades y su manera de ser”. Así, por ejemplo, los pitagóricos identifican el número 8 con el amor (y también con la astucia). Forzando un poco la imaginación, puede verse en dicho sistema, una propensión de la física pitagórica, hacia una especie de atomismo. Tal es la opinión de Pichot, que escribe: “… Se considera, pues, que los pitagóricos desarrollaron una forma de ver las cosas, en que la unidad (y los números por ella constituidos) no era solo una abstracción, sino una partícula real, con espesor y consistencia. Si esto no puede calificarse verdaderamente como una forma de atomismo, sí es una concepción, en la que las cosas están hechas de partículas, lo que podría prefigurarlo… El único punto concreto de la física pitagórica, sería el esbozo de una física de las partículas, en la que las unidades (que componen los números y las cosas) tienen espesor y consistencia y, son invisibles; son por tanto átomos.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.