Niels Bohr Y Wolfgang Pauli. VII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Como apuntábamos en el texto anterior, físicos que no había nacido, cuando Planck propuso la teoría cuántica por primera vez, estaban produciendo teorías brillantes. Era una verdadera ciencia del siglo XX y, su centro principal estaba, en el recién creado Instituto de Niels Bohr (De hecho, durante un tiempo, los otros únicos participantes en la carrera, fueron Gotinga y Cambridge, a donde ahora se había trasladado Ernest Rutherford) La lista de los que trabajaron en el instituto Bohr, parece una lista internacional, de la próxima generación de gigantes del siglo XX. El suizo Pauli, Heisenberg de Alemania, Dirac de Inglaterra, Landau de Rusia y, otros genios menos conocidos, todos ellos trabajaron, en algún momento, en el Instituto de Bohr.
Pero ¿cómo “funcionaba” en realidad el átomo de Bohr? La teoría cuántica estaba acumulando contenidos, a una velocidad de vértigo. En la mejor tradición Bohr, se construía teoría sobre teoría sin cesar.
Gradualmente se iba formando, un cuadro inmensamente complejo, de este mundo subatómico, en el que no rigen ni la lógica ni la causalidad. Pero hubo ciertos avances, que cambiaron el cuadro entero. Uno de ellos se debió al rechoncho suizo de 23 años, Wolfgang Pauli, quien tendía a caer, en estado de profunda melancolía, cuando descubría un problema que no podía entender. Uno de tales problemas, era un efecto anómalo, de los espectros de emisión atómicos, que no podía ser explicado por el modelo de estructura atómica de Bohr. Este modelo (a veces conocido como el modelo de Bohr-Sommerfeld) se había desarrollado considerablemente. Ya podía mostrar la disposición general de los electrones alrededor del núcleo de átomos más complejos (es decir, aquellos con un número superior al electrón único, del átomo de hidrógeno). Los electrones estaban dispuestos en diferentes órbitas fijas, alrededor del núcleo. Se averiguó que estas órbitas fijas, estaba en grupos diferentes, cada uno de los cuales se llamó “concha” (o capa). Por ejemplo, se encontró que, en todos los átomos, la capa interior, consiste en una sola órbita.
Según el esquema de Bohr, las órbitas interiores deberían estar, cada vez más saturadas de electrones (pues para emitir energía, el electrón debe saltar, a una órbita interior) Pero por alguna razón, esto no sucedía. Pauli resolvería el problema en 1924.
A estas alturas, Pauli estaba muy disgustado, con su incapacidad, para explicar la anomalía de los espectros atómicos, que no encajaban en el modelo de Bohr, tanto que le había dado por deambular sin rumbo, por las calles de Copenhague durante horas, en un estado de profunda depresión. Pero la ayuda estaba a punto de llegar. Recientemente se había propuesto que los electrones, quizá giraban sobre sí mismos, mientras orbitaban alrededor del núcleo (de nuevo como hacen los Planetas alrededor del Sol) Aprovechando esta idea, Pauli no sólo explicó la anomalía de los espectros atómicos, sino también por qué los electrones, no se amontonan, en las órbitas interiores.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.