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Mecánica cuántica. Einstein y Bohr. IX


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando se conocieron los nombres de los ganadores del Premio Nobel de 1922. Einstein se hallaba de viaje al otro lado del mundo. El pasado 8 de octubre, temiendo todavía por su seguridad, Einstein y Elsa se habían marchado a Japón, para hacer una gira de conferencias. No regresaron a Berlín, hasta febrero de 1923, porque el itinerario inicial de 6 semanas, acabó convirtiéndose en un gran viaje de 5 meses, durante el cual recibió la carta de Niels Bohr. En su respuesta, que escribió ya en el viaje de vuelta, comenta: “Puedo decir sin reservas, que su carta me satisfizo tanto como el Premio Nobel. Me parece especialmente conmovedor, su miedo a que pudiese recibir el premio antes que yo, un rasgo encantador típicamente suyo”.

Un manto de nieve cubría la capital sueca, el 10 de diciembre de 1922, cuando los invitados se congregaron en el Gran Salón de la Academia de Música de Estocolmo, para asistir a la presentación de los premios Nobel. La ceremonia empezó a las 17h. en presencia del rey Gustavo V. El embajador alemán en Suecia, recibió el premio en nombre del ausente Einstein, pero sólo después de una contienda diplomática con el embajador suizo, sobre la nacionalidad del físico. Los suizos consideraban a Einstein, como uno de los suyos, hasta que los alemanes arguyeron, que la aceptación, en 1914, de la oferta de la Academia Prusiana, le había convertido automáticamente, aunque no hubiese renunciado formalmente a la nacionalidad suiza, en ciudadano alemán.Tras renunciar, en 1896, a la ciudadanía alemana y, de haber asumido, 5 años después, la ciudadanía suiza, Einstein se sorprendió al enterarse de que, después de todo, seguía siendo alemán. Así fue como, le gustase o desagradase, las necesidades de la República de Weimar, acabaron llevándole a tener oficialmente doble nacionalidad. “Es una curiosa aplicación de la teoría de la relatividad, al gusto de los lectores – había escrito Einstein en noviembre de 1919, en un artículo que se vio publicado en el “Times” de Londres – hoy en día soy, en Alemania, un científico y, en Inglaterra, un judío suizo ¡Pero si siguen considerándome una “bête noire”, esas descripciones acabarán invirtiéndose y, me convertiré en un judío suizo para los alemanes y, en un científico alemán para los ingleses!” Einstein podría haber recordado esas palabras, de haber estado en el banquete escuchando al embajador alemán, proponer un brindis expresando “la alegría que siente mi país, porque uno de sus hijos haya sido capaz de un logro tan importante para la humanidad”.

Bohr se levantó después de la intervención del embajador alemán y, pronunció, como requería la tradición, una breve charla. Después de rendir homenaje a J. J. Thomson, Rutherford, Planck y Einstein, Bohr propuso un brindis por la cooperación internacional para el avance de la ciencia “que es, si puedo decirlo, en estos tiempos lamentablemente tan depresivos, una de las facetas más relevantes de la existencia humana”.

Al día siguiente, Bohr se adentró en un terreno menos pantanoso, mientras pronunciaba su conferencia Nobel sobre “La estructura del átomo”. “El estado actual de la teoría atómica, no solo se caracteriza por el hecho de que la existencia de los átomos, ha sido demostrada más allá de toda duda – empezó diciendo – sino porque creemos haber logrado, un conocimiento íntimo, de los diferentes constituyentes del átomo”. Después de revisar brevemente los avances realizados, en el campo de la física atómica, de los que, durante la pasada década, él había sido una figura central, Bohr concluyó su presentación, con un anunció espectacular.

En sus conferencias de Gotinga, Bohr había pronosticado, basándose en su teoría de la disposición de los electrones en los átomos, las propiedades que debería poseer el elemento desconocido de número atómico 72 .En ese mismo momento se acababa de publicar, un artículo que recogía los resultados de un experimento llevado a cabo en París, confirmando que un rival francés, afirmaba que el elemento 72, era un miembro de la familia de las “tierras raras”, que ocupaban desde el puesto 51 al 71 de la tabla periódica.

Pues eso.

(Continuará)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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