Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Después del experimento de bombardear una lámina de oro con partículas alfa; Rutherford afirmó, posteriormente y, con ello se hizo famoso, que fue “casi el evento más increíble de mi vida… tan increíble como si dispararas un proyectil de 15 pulgadas contra un pañuelo de papel y, éste volviera y te golpeara.”
El pañuelo de papel era la lámina de oro, por tanto, una formación de átomos de oro. Estos átomos contenían electrones, pero una partícula alfa no podía hacer rebotar un electrón, del mismo modo que una bala de cañón no podía rebotar como una pelota de ping-pong. Entonces ¿con que chocaban las partículas alfa?
Con toda probabilidad, Rutherford tenía ya una idea muy aproximada de la respuesta, pero esto fue un par de años antes, de que se sintiera lo suficiente seguro, para anunciar su conclusión. Las partículas alfa que se desviaban en ángulos grandes, sólo pueden rebotar contra algo mucho más pesado que ellas mismas. Ese algo, declaró Rutherford en 1911, era el denso y minúsculo núcleo del átomo (una palabra que él mismo introdujo al año siguiente).
Como en tantos momentos estelares en la ciencia, este anuncio (el nacimiento de la física nuclear) despertó una escasa reacción inmediata. En una reunión internacional en 1911, Rutherford no dijo casi nada, mientras que J. J. Thomson describió, sin demasiado interés, la subsiguiente elaboración de su viejo modelo atómico del “pudin de ciruelas”. Rutherford no era un teórico, pero sabía que su propuesta de la existencia del núcleo, plantaba muchos interrogantes. En particular, Rutherford no podía explicar nada acerca del conjunto de electrones del átomo. ¿Dónde estaban en relación con el núcleo y, que papel desempeñaban?
En la época en que Niels Bohr apareció en Manchester, el ayudante de Rutherford era Charles Galton Darwin, nieto del pionero de la evolución. Darwin estaba estudiando como se frenaban las partículas alfa, cuando atravesaban un material sólido. Es raro que una partícula alfa choque con un núcleo y sufra una gran inversión. En su mayoría, iban frenando hasta detenerse y su energía se iba agotando. La explicación de Darwin era que sufrían pequeñas y repetidas colisiones, con los electrones en los átomos, perdiendo una pequeña parte de su energía cada vez.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.