EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Incertidumbre. ¿Cómo decide un electrón? I


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En septiembre de 1911, un joven danés a punto de cumplir los 26 llegó a Cambridge para estudiar la física del electrón con J. J. Thomson. Niel Bohr era hijo de un profesor de fisiología en la universidad de Copenhague. Su familia, hasta tres generaciones atrás, habían sido maestros de escuela, profesores de universidad y ministros de la Iglesia. Bohr había escrito una tesis doctoral sobre la conducción de la electricidad en los metales, suponiendo que los electrones conducían la corriente y, que vibraban con mayor o menor libertad por todas partes dentro de un conductor, del mismo modo que los átomos de un gas, volaban arriba y abajo por un tubo. El modelo no funcionaba muy bien y, Bohr había empezado a sospechar que algo fallaba, fundamentalmente, por la idea de tratar los electrones al estilo decimonónico, como bolas de billar cargadas eléctricamente.

En reposo, Bohr ofrecía un aspecto lúgubre. Unas espesas cejas sobresalían por encima de sus ojos; la boca carnosa le caía hacia abajo por las comisuras. Cuando estaba concentrado, sus rasgos se aflojaban y, los brazos le colgaban con laxitud a los lados; Bohr recordaba, a decir de un físico, a un idiota. En los años siguientes, se labró una reputación de hablar en un tono pausado, ponderado y críptico, que exasperaba y encantaba alternativamente a sus interlocutores, así que sorprende saber que al poco de llegar a Cambridge, se las arregló para ofender a J. J. Thomson, obsequiándole con algunas críticas lacónicas sobre el libro que había escrito, sobre la conducción de la electricidad por los gases.

Bohr tenía dificultades con los modales ingleses. Dejó un manuscrito a J. J. para que lo mirara y, cuando lo descubrió sin tocar al cabo de unos días, decidió plantearle el tema directamente, lo cual no era nada apropiado. La reacción de J. J., cuando finalmente se produjo, fue sugerir que probablemente un joven como Bohr, no podía saber tantos sobre electrones como él. Bohr llegó a la conclusión de que ser extranjero tampoco debió ayudar. Asistió a una cena formal en el Trinity College donde trabajaba J. J., pero pasaron semanas antes de que alguien le dirigiera la palabra. J. J. respondió al grosero deseo de Bohr de debatir de física, retirándose en dirección contraria, cuando veía venir a Bohr. Este describió más tarde su breve estancia en Cambridge como “muy interesante… absolutamente inútil”. "Muy interesante" se convirtió en su forma característica de concluir, cortésmente, la conversación, cuando le presentaban hipótesis dudosas, o especulaciones científicas extravagantes.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.