En un momento de la vida de los Woolf se produjo algo, que debería tener mucha importancia en sus vidas: el descubrimiento de Sussex. Cuando Leonard estaba con Virginia en Firle, un día en que paseaban por las colinas, hacia el valle del Ouse, en una concavidad del valle, se toparon con una casa de un aspecto extraordinariamente romántico. Estaba por encima de la carretera de Lewes a Seaford, pero una pradera con sus corderos, la separaba de ella. Estaba orientada al oeste y, desde las ventanas y la terraza, se disfrutaba de una vista sin igual, sobre los campos y el valle, hasta las colinas y, a lo lejos, el río. En la parte trasera, había un terreno en pendiente y, al sur y al norte, olmos que descendían hasta la carretera. A parte de las granjas tras la casa, ninguna otra edificación en los alrededores, excepto la cabaña de un pastor bastante lejos. El nombre de la casa: Asheham House.