Bohr. Libre albedrío
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Desde un punto de vista biológico, solo es posible interpretar los rasgos característicos de los fenómenos psíquicos, concluyendo que toda experiencia consciente, deja en el organismo una impresión residual. Esta última se refiere al registro irreversible por el sistema nervioso, del resultado de procesos que escapan a la introspección y, que apenas se prestan a una definición exhaustiva, por el método mecanicista. Estos registros, que suponen la acción recíproca de numerosas células nerviosas, son, sin duda, completamente diferentes de las estructuras permanentes de células individuales, de las que depende la reproducción genética. Sin embargo, desde un punto de vita finalista, cabe destacar, no solo la utilidad de los registros permanentes, para nuestras reacciones a estímulos subsiguientes, sino también la importancia del hecho, de que las generaciones futuras, no estén afectadas, por las experiencias personales de los individuos y, puedan apoyarse únicamente en la reproducción de las propiedades del organismo, que ha probado su eficacia, para la adquisición y utilización de los conocimientos. Si tratamos de proseguir esta investigación, hemos de estar preparados, evidentemente, a tropezar a cada paso, con dificultades crecientes. Es claro que los conceptos sencillos de la física, resultan cada vez menos aplicables, a medida que no aproximamos, a aspectos de los organismos vivos, relacionados con la conciencia.
Para aclarar este razonamiento, nos referiremos brevemente, al antiguo problema del “libre albedrío”. De lo que acaba de decirse resulta evidente, que la palabra volición es indispensable, para una descripción completa de los fenómenos psíquicos; pero el problema consiste en saber en qué medida podemos hablar de libertad, para actuar de acuerdo con nuestras posibilidades. En tanto se acepte un punto de vista estrictamente determinista, la idea de tal libertad, queda evidentemente excluida. Pero lo que nos ha enseñado la física atómica, principalmente sobre el alcance limitado, de una descripción mecanicista de los fenómenos biológicos, sugiere que la capacidad de los organismos, para adaptarse a su medio, debe incluir el de elegir la forma más adecuada de lograrlo. Dado que es imposible juzgar tales cuestiones, sobre una base puramente física, es importante en grado sumo, reconocer que la experiencia psicológica, puede ofrecer sobre estos problemas, informaciones más interesantes. En efecto, si intentamos predecir lo que otra persona decidirá hacer, en una situación dada, trataremos primero de conocer, todo lo que la determina, incluyendo la historia de su vida, en cuantos aspectos hayan podido contribuir, a la formación de su carácter. Pero el punto esencial es que, en definitiva, nos esforzaremos por ponernos en su lugar. Naturalmente es imposible decir si una persona desea hacer algo porque cree que puede, o si puede porque lo desea; pero, es apenas discutible que tenemos la sensación, por decirlo así, de ser capaces de sacar el mejor partido en cada caso. Desde el punto de vista de la descripción objetiva, no puede añadirse ni quitarse nada a esto y, es en tal sentido en el que cabe hablar, práctica y lógicamente, de “libre albedrio”, expresión que deja margen adecuado, para emplear palabras tales como responsabilidad y esperanza, cada una de las cuales es tan poco definible por separado, como las otras palabras indispensables para la comunicación entre los seres humanos.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.
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