Wolfgang Pauli y Gustav Jung. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
C.G. Jung toma asiento en un sofá y, percibe enseguida, la inquietud y la desesperación, que desprende su nuevo paciente. Años más tarde describirá, sus primeras impresiones sobre Wolfgang Pauli: “Se trataba de un hombre sumamente culto, con una mente extraordinariamente desarrollada que, por supuesto, fue la causa de sus dificultades; estaba orientado de manera excesivamente unilateral, a su vertiente intelectual y científica. No es en absoluto una persona corriente. Me pidió consejo, porque estaba desgarrado, por su unilateralidad. Por desgracia, algunas personas intelectuales, no prestan atención a su vida emocional. A consecuencia de ello, pierden el contacto con el mundo de los sentimientos y, habitan fundamentalmente en un mundo de pensamientos. Con el tiempo se dio a la bebida y, a otras actividades absurdas por el estilo y, empezó a tener miedo de sí mismo, pues no entendía lo que le pasaba, perdía la compostura y, se metía en problemas todo el tiempo.
Pauli comenzó a hablar de sus relaciones con las mujeres, de las borracheras, de la rabia y la soledad, de sus espantosos sueños vividos y de su miedo a la locura, Jung está fascinado. Se trata de un caso excepcional, de un intelecto único, de un reto para sus propias teorías de la psique, como difícilmente volverá a presentársela a uno en su consulta. Jung escribirá más tarde en su libro “Psique y símbolo”: “Tuvo que consultar a un psiquiatra porque, tras verse repentinamente asaltado por las visiones y los sueños más asombrosos, creía estar perdiendo la cabeza. Cuando el mencionado racionalista empedernido, vino a mi consulta por primera vez, se encontraba en tal estado de pánico, que tanto él como yo, sentíamos el viento que soplaba procedente del manicomio”.
En las imágenes oníricas de Pauli, C.G. Jung ve símbolos arcaicos, que conoce del mundo de la alquimia. Reconoce las estructuras profundas del inconsciente, que denomina “arquetipos”. No se trata de un delirio, sino de una faceta de Pauli, que emerge de entre las sombras. Y su miedo a las mujeres, lo mismo que su agresividad contra los hombres, son manifestaciones de su resistencia, a esa faceta sombría.
Jung considera que lo mejor es mantener la distancias y, decide que Pauli, debe acudir a una terapeuta, para recibir tratamiento. Le entrega un papel con la dirección de su aprendiz, Erna Rosenbaum y se despide. Rosenbaum es una principiante, lleva apenas nueve meses trabajando con él. Jung está convencido de que solo una mujer, puede ayudar a Pauli, a mejorar su difícil relación con las mujeres en general y, a sincerarse con su propio lado femenino y creativo. A Pauli, en cambio, le parece una idea pésima: en presencia de las mujeres se siente inseguro e inhibido. Motivo de más para que lo trate una mujer, responde Jung, que no le deja ninguna opción. Pauli está decepcionado, pero no quiere cerrarse ninguna puerta, de modo que le escribe a Rosenbaum una carta malhumorada, pidiéndole una cita.
Wolfgang Pauli acude a la consulta de Erna Rosenbaum con recelos y Rosenbaum se muestra horrorizada, cuando este se marcha. “¿Qué clase de hombre me has enviado? le pregunta a Jung al día siguiente. “Qué le pasa? ¿Está medio loco?” “Qué ha pasado?” quiere saber Jung. Pauli le ha contado sus historias, informa Rosenbaum, acompañadas de “sentimientos tan fuertes, que mientras lo hacía, se revolcaba por el suelo”. “¿Está loco?”, insiste la terapeuta, “No, no,” responde Jung, “es un filósofo alemán. No está loco.
De la mano de Erna Rosenbaum, Pauli empieza a analizar sus sueños. Durante los siguientes cinco meses, toma nota de más de mil sueños y visiones para ella. “No envidio que tenga que leer todo eso”, le confiesa. Pero ella persevera y, logra ayudar a Pauli. Aunque seguirá teniendo la cabeza llena de sueños y fantasías, durante toda su vida, Pauli se centra, deja de caer en la depresión y, aprende a soportar la soledad y a beber con moderación.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.