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Wolfgang Pauli y Gustav Jung. III


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Durante todo el proceso en que la Dra. Erna Rosenbaun atiende a Wolfang Pauli, C.G. Jung guarda las distancias, pero se mantiene al día del progreso de la terapia. Más tarde basará su teoría de los “símbolos del proceso de individuación”, en los informes oníricos de Pauli. Este acepta y Jung le asegura el anonimato. En sus ensayos se refiere a él tan solo, como “un hombre joven con formación científica”.

Tras cinco meses se termina la terapia con Erna Rosenbaum, que se traslada a Berlín. Jung considera que ha llegado el momento, ahora sí, de tratar personalmente a Pauli.

En el transcurso del tratamiento, médico y paciente se hacen amigos y, descubren que tiene pasiones similares. Ambos son científicos y, creen que la física seguirá siendo incompleta, mientras ignore el funcionamiento de la mente humana. Cuando acude a la biblioteca de Jung, Pauli no se limita a seguir su tratamiento, sino que también come con la familia de Jung.

Jung está obsesionado con sus arquetipos, símbolos primarios e inconscientes que, asegura, subyacen a todas nuestras percepciones del mundo. Le fascina la cábala, esa antigua e impenetrable tradición, del misticismo judío.

Pauli, por su parte, admira a Johannes Kepler, que intento en vano derivar la estructura del sistema planetario, partiendo de la geometría pura. También siente debilidad por Robert Fludd, contemporáneo de Kepler, aunque menos conocido, miembro de la sociedad secreta de los Rosacruz (secta presente en el “Bearn” de Llorenç Villalonga), que consideraba que las formas geométricas simples, encerraban la clave para comprender el cosmos. Pauli llega a la conclusión, de que, para entender el mundo, hay que unir la física cuántica con la psicología analítica de Jung: el inconsciente, el consciente y todo lo demás.

Ambos estaban también obsesionados con los números. Pauli se preguntaba sobre la constante de estructura fina, la magnitud básica del universo, que indica la fuerza electromagnética-Su profesor Arnold Sommerfeld la cuantificó en 1/137 ¿Por qué 137 en particular? ¿Quién o qué’

¿Fijo ∝, para que átomos y moléculas no se colapsaran?

¡137! Jung conoce ese número por la cábala. ¡Sí, el 137 es la cábala! En el alfabeto griego, cada letra está vinculada a un número. Pues bien, si se suman las letras de la palabra “Kabbala”, el resultado es 137. No puede tratarse de una coincidencia, Jung y Pauli están de acuerdo. Los dos siguen especulando. Jung desarrolla una teoría de la sincronidad, que afirma que los sucesos están conectados, pero no vinculados, causalmente. Conexiones sin causa ni efecto, ni más ni menos que lo que aqueja a los físicos cuánticos. Conciencia y materia, ondas y partículas los números y el orden cósmico, arquetipos y teorías físicas… De un modo u otro, todo ello está unido.

Jung y Pauli se adentran cada vez más en un mundo mágico. Juntos escriben u libro titulado “La interpretación de la naturaleza y la psique”. No tiene mucho valor científico, pero para Pauli es terapéutico. En una carta a su amigo y ayudante Ralph Kronig, atribuye su recuperación, a su “conocimiento de fenómenos psíquicos, que antes ignoraba y que quiero agrupar, bajo el nombre de “funciones propias del alma”. Pauli cree en los “procesos de crecimiento espontáneo”, en “fenómenos psíquico-objetivos, que no pueden explicarse por causas materiales”. Firma la carta “El antiguo y el nuevo W. Pauli”.

A finales de octubre de 1934, Pauli interrumpe el análisis con Jung, pero ambos continúan cultivando su amistad por correspondencia: Pauli sigue soñando y proporcionando medios de investigación a Jung, pero logra volver a centrarse. Se casa de nuevo y, esta vez, el matrimonio dura. Él y su esposa, Franca, llevan una vida burguesa, sin hijos, hasta que, el 5 de diciembre de 1958, Pauli ingresa en el hospital de la Cruz Roja, con fuertes dolores estomacales. Entonces repara en el número de su habitación “¡La 137!”, exclama. “¡No saldré vivió de aquí!”. Wolfgang Pauli, morirá diez días más tarde.

Pues eso.

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

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