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Wolfgang Pauli y Gustav Jung. I


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Wolfgang Pauli, el extraordinario físico cuántico, alcanza la cima de su carrera científica, justo cuando pasa por las horas más bajas, en el ámbito personal. En 1927, su madre se quita la vida con veneno, al enterarse de que su padre tiene una aventura sexual. Pauli pierde el equilibrio interior y, se casa con la bailarina berlinesa Käthe Deppner. Después de la boda escribe una carta a un amigo: Si mi mujer se larga de casa, tú y el resto de amigos, recibiréis un anuncio impreso”. Unos meses más tarde se divorcian: Käthe se ha ido con un químico. “Si se la hubiera llevado un torero, aún lo habría entendido” dice Pauli, “pero un químico mondo y lirondo…”.

Pauli ahoga su decepción en el alcohol y, va hundiéndose, cada vez más en su crisis personal: engorda, se le hincha la cara…Durante una gira por diversas universidades de EE.UU. y, a pesar de la “ley seca”, se emborracha tanto que se cae por las escaleras y, se rompe el hombro. Tiene que entablillarle el brazo derecho, do modo que ahora necesita un ayudante, que escriba en la pizarra durante sus clases.

Du vuelta a Zúrich, donde es profesor de Física Teórica desde 1928, Pauli sigue bebiendo y empieza a fumar. Va de fiesta en fiesta, se acuesta con mujeres y, se pelea con los hombres. La Administración de la Escuela Federal Politécnica, le cita para una entrevista, en la que le advierten que, si no se comporta mejor, perderá su trabajo. Detrás de la fachada de profesor vitalista e ingenioso, todo es vacío y desesperación. Las inquietantes pesadillas que, durante mucho tiempo, han perseguido a Pauli en sueños, le persiguen ahora también durante el día: figuras geométricas mezcladas con motivos físicos, como relojes y péndulos, con símbolo enigmáticos como la serpiente devorándose a sí misma. Ya no es capaz d ahogar las imágenes en el alcohol. Wolfgang Pauli está en la últimas.

Su padre le aconseja que vaya a visitar a Carl Gustav Jung, analista mundialmente famoso, que vive el Zúrich, casi en el mismo barrio que él. Aunque siente más odio que amor por su padre, Pauli sigue su consejo.

Así que acude a la consulta de Jung bien preparado, tras haber leído todas sus obras. Pauli subraya tres veces, un pasaje de la obra de Jung: “Tipos psicológicos”: “Si la persona es intelectual, su alma es con toda seguridad sentimental. Una mujer muy femenina tiene un alma masculina, un varón muy masculino, tiene un alma femenina. Ese contraste se debe a que, por ejemplo, el hombre no es masculino del todo, sino que suele tener también, ciertos rasgos femeninos.

A Pauli le embarga una sensación desconocida, por primera vez se siente comprendido, en las contradicciones interiores que lo atenazan. Pero al mismo tiempo tiene una sensación de “déjà vu”. La teoría de Jung sobre la “unificación de los opuestos” y, su intento de causar aquello que es irreconciliable dentro del ser humano, le recuerda demasiado, la lucha de los físicos cuánticos con la naturaleza de la materia y, la teoría de la complementariedad de Niels Bohr ¿Sucederá con lo femenino y los masculino, lo mismo que con la onda y la partícula?

Pauli se reconoce en la descripción de Jung, de la persona de pensamiento introvertido, como si se mirara en un espejo: “Su juicio parece frío, inflexible, arbitrario y desconsiderado; aun cuando tiene clarísima la estructura interna de sus pensamientos, no sabe dónde ni cómo aplicar dichos pensamientos al mundo real”.

Cuando entra por primera vez en casa de Jung y, sube la ancha escalera curva, que lleva a la primera planta, Wolfgang Pauli apenas puede contener su entusiasmo y su expectación. El Dr. Jung, de 56 años, con pelo blanco y la pipa de tabaco en la comisura de los labios, recibe a su nuevo paciente, de 31, en su biblioteca, que reserva para aquellos casos, en los que desea implicarse especialmente. En los estantes hay libros de alquimia, una afición de Jung.

Pues eso.

(Continuará.)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

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