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Emilio Alonso Sarmiento

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.

Las redes sociales y la democracia

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Cada día más, me invade una sensación de cambio de época. Algo así como la que tuve en 1977, aunque aquella claramente en positivo. Y esta espero que igualmente sea para bien. Una impresión de que nuestro tiempo se desvanece, y no por la pandemia, ni por sucesos antidemocráticos como el asalto al Capitolio. Es más bien una impresión, de que nuestros marcos mentales, desde los que configuramos nuestras vidas, dieran señales de desgaste e impotencia, a la hora de interpretar un mundo en cambio desbocado.

Los que mantienen la calma

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

El general Dwight David «Ike» Eisenhower, jamás había estado al frente de un ejército en una batalla. Y sin embargo el presidente Roosvelt, lo nombró para liderar la “Operación Overlord” (el desembarco en Normandía, el “día D”) pues opinaba que “Es el mejor político entre los militares”.

Nostalgia de lo absoluto. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Apunta Steiner que, para ser entendida como mitología, una doctrina o cuerpo de pensamiento social, psicológico o espiritual, debe cumplir ciertas condiciones. En primer lugar, el cuerpo de pensamiento debe tener una pretensión de totalidad. Debe afirmar que el análisis que presenta de la condición humana – de nuestra historia, del sentido de la vida de cada uno de nosotros, de nuestras esperanzas – es un análisis total. Una mitología, en este sentido, sería un cuadro completo del “hombre en el mundo”. Y este criterio de totalidad, tiene una consecuencia muy importante. Si la mitología es honrada y seria, permite la refutación o falsación, e incluso invita a ello. Un sistema total, una explicación total, se derrumba en el momento en que puede surgir una excepción importante, un contraejemplo realmente poderoso.

Es la teoría, la que decide lo que se puede observar. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Copenhague, otoño de 1926. La euforia que Werner Heisenberg experimentó, durante la visita de Erwin Schrödinger, se había desvanecido. Ahora es él que recibe las reprimendas de Niels Bohr. Bohr y Heisenberg luchan por alcanzar una interpretación común: la interpretación “de Copenhague” de la mecánica cuántica. Luchan entre ellos y, también contra los demás. Las fórmulas están ahí, firme y matemáticamente concluyentes, pero ¿qué significa cuando viejos conceptos, como espacio o momento, han perdido validez? Bohr y Heisenberg pronto se dan cuenta, de que no están tan de acuerdo como creían.

Mecánica cuántica. Los Cuantos. X

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Los osciladores de Max Planck, le obligaron a dividir la radiación de energía, de un modo que pudiese proporcionarnos los “chunks” (trozos) correctos de hv. Él no creía que la energía de la radiación, se hallase dividida realmente en “cuantos”, sino tan solo, que ese era el modo en que sus osciladores, podían recibir y emitir energía.

Espantada en un gallinero

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Los científicos hace ya tiempo, que saben que nacemos con sesgos cognitivos, y que, uno de ellos, consiste en descubrir causas donde no las hay.

El Senado de los EE.UU. II

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, pues ocurre siempre en todo cuerpo legislativo, la política acabó entrando en el Senado. Al escindirse el partido federalista (fundado por Alexander Hamilton, frente al Demócrata Republicano de Thomas Jefferson) en materia de política exterior, y al dimitir del Gabinete Thomas Jefferson, para organizar a sus seguidores, el Senado se convirtió en un foro para la crítica del Ejecutivo.

El Senado de los EE.UU. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Mucho antes de acceder a la Presidencia, John F. Kennedy publicó una obrita “Profiles in Courage” (Perfiles de valor o coraje) que ganó el Premio Pulitzer. En ella, además de sucintas biografías de políticos estadounidense, que habían demostrado un especial valor, en el desempeño de sus funciones, también historió los cambios que había ido sufriendo la institución del Senado, desde su fundación hasta los días en que él accedió al mismo.

Nostalgia del absoluto. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Hace ya días, un internauta respondió a un post de un amigo en facebook escribiendo: “Dios es lo Absoluto” o algo así. Pensé por unos segundos responder con la anécdota, ya citada algunas veces, que cuenta Norberto Bobbio, de lo sucedido en el metro de Nueva York: Alguien escribió en una de sus paredes: “Dios es la respuesta”. Y al día siguiente apareció, también escrito y a modo de contestación: ¿Cuál era la pregunta? Igualmente, no hace mucho, con motivo de haber subido a mi Blog, la gran controversia sobre el marxismo entre Kautsky y Bernstein, recibí dos correos particulares (uno sin firma) atacándome duramente, por no haber defendido en mi texto, la interpretación más ortodoxa del marxismo. Ambos correos, me pareció, despedían un tufillo casi religioso, y una especie de nostalgia, por un pensamiento de lo absoluto al que continuar agarrándose. Y finalmente, hace ya unas semanas, leí los comentarios de John Carlin en El País sobre el libro “Animales de partido”, del antiguo comunista, hoy columnista del Times en Londres, David Aaronovitch.

Mecánica cuántica. Los Cuantos. IX

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

La entropía, según lo que acabaría siendo conocido como “principio de Boltzmann”, es una medida de la probabilidad de encontrar un sistema, en un determinado estado. Un mazo de cartas bien barajadas, por ejemplo, es un sistema desordenado de alta entropía. Pero una baraja nueva, en la que las cartas de hallan divididas en palos y, ordenadas partiendo del as, es un sistema muy ordenado y de baja entropía. Pero siempre es posible, que un sistema pase de un estado desordenado, a otro más ordenado, del mismo modo que un mazo de cartas barajado, también puede, si vuelve a barajarse, acabar ordenado. Pero la probabilidad, no obstante, de que tal cosa ocurra, es tan astronómicamente baja, que su ocurrencia requeriría un tiempo. Muchas veces superior, a la edad del universo.

Presidentes de los EE.UU.

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Los EE.UU. han tenido, desde su constitución, Presidentes mejores y peores. Entre los mejores, al decir de muchos historiadores, se hallan el fundador de la nación George Washington y cinco más: el segundo John Adams, Abraham Lincoln, y los dos que libraron a Europa, de las ambiciones desproporcionadas de Alemania, en la Primera Gurra Mundial Woodrow Wilson, y en la Segunda Franklin D. Roosvelt.

La Constitución de los EE.UU. III

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En la Constitución, al poder ejecutivo se le daban enormes poderes. El Presidente era el jefe de las Fuerzas Armadas, tenía derecho de veto, podía firmar tratados internacionales, con el consentimiento de los 2/3 del Senado, podía nombrar diplomáticos y jueces del Tribunal Supremo – aunque estos tenían que ser ratificados por el Senado y ejercían de forma vitalicia – y tenía su propia Administración. El Presidente era elegido cada cuatro años, con poder de reelección, mediante el procedimiento – un tanto elitista e indirecto – del Colegio Electoral, formado por un número de electores, igual al número de representantes y senadores de cada Estado. Las Legislaturas de los Estados, decidirían si estos electores serían designados directamente por ellas, o elegidos por el voto popular, procedimiento, este último, que adoptarían con rapidez la mayoría de las Legislaturas.

La Constitución de los EE.UU. II

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El 21 de febrero de 1787, el Congreso continental apoyó la celebración de la Convención Constitucional de Filadelfia, siempre que ésta se limitara a la revisión de los Artículos de la Confederación. Sin embargo, el trabajo preparatorio que James Madison realizó durante el invierno y la primavera – comparando las distintas formas de gobierno y analizando los vicios del sistema político norteamericano – era más bien un cambio radical respecto a 1776, para establecer un gobierno nacional, basado en la división de poderes, que eliminara “la tiranía de las Asambleas”.

La Constitución de los EE.UU. I

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Aunque ya antes de la Declaración de Independencia, se había constituido un Comité para elaborar un borrador de Constitución nacional – el Informe Dickinson, que proponía asignar al Congreso las funciones de gobierno central – hasta noviembre de 1777, el Congreso no aprobó los artículos de la Confederación, que tardarían cuatro años más en ser ratificados por los Estados.

Economía de pensamiento. II

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

A los interrogantes plantados en el anterior escrito, probablemente Ernst Mach respondería diciendo que “la frase ‘existe realmente la pelota’, no contiene más que la afirmación de unas impresiones sensoriales, fácilmente reducibles”, pero ahí Mach se equivoca.

La relatividad y las “meninas”

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Solemos entender que arte y ciencia, son dos conceptos opuestos, pero eso se debe únicamente, a la penosa incapacidad de nuestro sistema educativo y académico, para romper fronteras y estimular proyectos interdisciplinares.

Mecánica cuántica. Los Cuantos. VIII

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Durante las semanas siguientes que, según Max Planck, fueron “las más agotadoras de mi vida, la niebla se disipó y, ante mí, se desplegó un paisaje completamente inesperado”.

Oler lo fundamental

(Tiempo de lectura: 1 minuto)

Hoy va de un gran científico, pero también se podría aplicar a algunos políticos.

La realidad es el único dictador

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Nos recordaba Javier Sampedro, que si el planteamiento “nudo y desenlace”, es el tema de la narración clásica, “análisis y síntesis”, es el del pensamiento científico. Como sabemos, fue el mismismo Newton quien primero formulo esa receta, aunque lo hizo inspirándose en algunos, de los que hoy llamaríamos “radicales antisistema”, de la generación anterior, como Copérnico, Galileo y Kepler.

Elogio de la ociosidad

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Mi estimado y admirable Bertrand Russell, publicó en su día un espléndido tratado sobre la ociosidad. Y no hace mucho, releyendo “La invención de una nación” del gran escritor estadounidense Gore Vidal, me topé con un bonito diálogo, en el que también se hace referencia, a la importancia de disponer de tiempo para pensar y reflexionar. Algo de lo que disfruto a tope desde que me jubilé.

Economía de pensamiento. I

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Werner Heisenberg necesita refuerzos y, decide acudir a un viejo aliado de Einstein: el filósofo Ernst Mach. “Al parecer, la idea de que una teoría no es en realidad, más que el resumen de las observaciones, bajo el principio de la economía del pensamiento, la formuló el físico y filósofo Mach. Y he oído, una y otra vez, que Einstein usó la idea de Mach de forma decisiva, para la teoría de la relatividad.

“Capacidad de soportar la incertidumbre”

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

De mi estimado Ortega, aprendí lo de la perspectiva y el perspectivismo. Se dice que todo es cuestión de perspectiva y que, por eso, es mejor no perderla en momento alguno. Por ejemplo: hay un mundo fuera de Madrid. Lo demuestra el hecho – decía Mariám Martínez-Bascuñán – de que lo más relevantes que pasó, durante las elecciones en Madrid fue, por supuesto, el bombazo del apoyo de EE.UU. a la liberación temporal, de las vacunas contra el coronavirus.

Publio y “el federalista”

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

El 17 de septiembre de 1787, la Constitución (de los EE.UU.) fue enviada los trece estados, para que la ratificasen. En Nueva York se celebró una convención especial en Poughkeepsie. Alexander Hamilton asistió para garantizar su ratificación, a pesar de la facción republicana, encabezada por el poderoso gobernador del estado, George Clinton. Como era muy propio de él, Hamilton se lanzó enseguida al ataque. Pero George Washington le disuadió. Necesitaban al poderoso Clinton para su república.

La opinión y la educación

(Tiempo de lectura: 1 minuto)

Nos recordaba David Hume, una profunda verdad, en el cuarto de sus “Ensayos”, titulado “Sobre los primeros principios de gobierno”: “La fuerza pertenece al final a los gobernados”. Recordemos que Hume escribió sus “Ensayos” entre 1741 y 1742. Mucho antes de las revoluciones americana y francesa, que con el tiempo darían luz, a lo que hoy entendemos por democracia.


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