Talleyrand. Las mujeres. V
Cuando Talleyrand pasó dos años y medio en el exilio, primero en Inglaterra y luego en EE.UU. la muy inteligente Mme de Flahaut, consiguió mantenerse con sus novelas, una de las cuales Adèle de Sénanges (Londres, 1794) parcialmente autobiográfica, obtuvo un notable éxito. Tras viajar por Suiza e, instalarse temporalmente en Hamburgo, donde ejerció de sombrerera, regresó a París en 1798 y, en 1802 contrajo un segundo matrimonio con el diplomático portugués dom José Maria de Souza Botelho Mourão e Vasconcelos, el cual, aunque se le ofreció la embajada de San Petersburgo, prefirió seguir instalado en París, hasta poner punto final a una edición maravillosa de “Os Lusiadas” de Camões (1817). Con la caída del primer Imperio, Adélaïde, ahora Mme de Souza-Botelho, desapareció de la vida social parisina, aunque siguió publicando novelas históricas. Fue la única amante de Talleyrand, que no mantuvo su amistad con él hasta la muerte, pero el obispo de Autun no dejó nunca de ocuparse de su hijo Charles (como su padre) de Flahaut.
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