EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Incertidumbre. Un enigma. I


(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

Al tener noticias de los rayos X, Henri Becquerel se preguntó si esta curiosa nueva emanación, tendría alguna conexión con la fluorescencia de la cual él sabía tanto. Sus primeros experimentos parecieron confirmar esa sospecha. Tomó una gran variedad de minerales fluorescentes, incluyendo el sulfato de potasio y uranilo (un favorito de su padre), los colocó en unas placas fotográficas, fuertemente envueltas en un papel negro grueso y, expuso las muestras a una brillante luz solar para activar su fluorescencia. Al revelar las placas tras unas cuantas horas, encontró que la que estaba debajo del mineral que contenía uranio, se había empañado a causa de alguna emanación que había penetrado el papel opaco. Llegó a la conclusión de que esta roca, activada por la luz del sol, emitía rayos X.

Pero entonces, el destino quiso que París se oscureciera y se nublara. Durante días no se vio la luz del sol. Becquerel tuvo que guardar sus experimentos en un cajón. En algún momento, quizá simplemente para comprobar la integridad de sus placas fotográficas envueltas, Becquerel sacó una de su oscuro escondite y la reveló. Para su eterna sorpresa, descubrió que la placa también estaba empañada. A pesar de no haber sido expuesta a la luz del sol, el mineral de uranio había emanado una especie de radiación, que había atravesado el grueso papel y, había desencadenado una reacción, en las sensibles sustancias químicas. La emisión no era de rayos X, ni de fluorescencia convencional, sino de algo extraño y nuevo, intrínseco al propio mineral. Bequerel los llamó les rayons uraniques, que resumía todos sus conocimientos.

Al informar de este extraño descubrimiento a la Academia de las Ciencias, obtuvo una tibia acogida. Los rayos X continuaban ejerciendo una gran fascinación y, las manchas confusas de Becquerel, a duras penas podían competir con las imágenes de huesos rotos. Se encogió de hombros y regresó a su laboratorio. Formulando una hipótesis incorrecta acerca de los rayos X fortuitos de Róntgen, Becquerel había realizado un experimento erróneo, sólo para verse compelido a otro más interesante a causa del mal tiempo. De este modo, tropezó con un fenómeno científico totalmente nuevo. Pero los descubrimientos causales sólo podían llegar hasta ahí y, a partir de ese punto, la inspiración de Becquerel se agotó. No sabía que más podía hacer, ni tampoco parecía interesarle a nadie.

Pues eso.

(Continuará.)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

 

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

!Valoramos tu privacidad!

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.