El átomo. El "Argé". III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Como dice De Cresenzo: “Tales ocupa un lugar muy importante en la historia de la filosofía, no tanto por las respuestas que dio a ciertas cuestiones, como por las preguntas mismas que supo plantarse”. De hecho, sería talvez más justo, decir que debe este lugar en la historia, sobre todo a la “naturaleza”, de las respuestas que propuso, que traduce su voluntad de sustituir, por una explicación racional de tipo físico, las interpretaciones míticas entonces en vigor. Pero el juicio más completo a este respecto, es probablemente el de Nietzsche: “La filosofía griega parece comenzar con esta idea absurda, que el agua es el origen y, el seno materno de todas las cosas. ¿Vale la pena pararse un momento en ella y, tomársela en serio? Sí, y por tres razones: primero, porque es un axioma que trata del origen de las cosas; segundo, porque aborda la cuestión sin recurrir al folklore; y, finalmente, porque contiene, aunque de forma embrionaria, la ide de que “todo es uno”. La primera de estas tres razones, deja a Tales, en la comunidad de los hombres religiosos y supersticiosos, pero la segunda le separa de esta comunidad y, pone de relieve al científico y, la tercera hace de él el primer filósofo griego”. Lo que le llevo a Tales a ella fue un axioma filosófico, cuyo origen es una intuición mística y, que encontramos en todas las filosofías, con refuerzos cada vez renovados para expresarla mejor: el principio de que “todo es uno”
Y ya que acabamos de mencionar lo “místico”, ¿qué papel juega Dios en este asunto? ¿Hay un lugar para la noción de lo divino en la concepción “racional” del mundo de Tales? Decíamos antes, que los filósofos griegos dejaban a los dioses en segundo plano, sin por ello negar necesariamente su existencia. Es interesante precisar aquí, que la actitud de Tales en este sentido, es tan ambigua, como la de otros muchos filósofos de la época. Se cita a menudo a este respecto, la afirmación de Aristóteles, según la cual Tales pensaba que “todo está lleno de dioses”. Si es difícil calibrar cual es el significado preciso, de este aparente politeísmo, más dudoso es que Tales atribuyese a tales divinidades múltiple, un rol efectivo en la marcha del universo. De hecho, parece haber tenido una idea de un Dios más abstracto y aparentemente dominante y activo. En palabras de Aecio: “Tales decía que Dios es el Intelecto del mundo, que todo está animado y lleno de demonios; y, también que la humedad elemental, es la sede de una fuerza divina que lo mueve”. Y en las de Cicerón: “Tales de Mileto, que fue el primero en investigar este asunto, dijo que el agua es el principio de todas las cosas y, que Dios es el Intelecto que les da forma a partir del agua”
Así pues, aunque Tales sublimó la idea de una divinidad suprema, la ruptura con las descripciones tradicionales del mundo, no fue completa. F. M. Cornford, en su obra “From Religión to Philosophy, insiste en este aspecto de la filosofía jónica en su conjunto.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.