Niels Bohr y Ernest Rutherford. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Ernest Rutherford consideraba su esquema del átomo como “provisional”. Era demasiado teórico y, no había sido puesto a prueba lo suficiente, como para merecer confianza. A su modo de ver, no se podía construir nada, sobre una noción semejante. Pero edificar sobre la teoría, era la especialidad de Bohr y, parecía tener un olfato infalible, para las teorías duraderas.
Pese a sus reservas, Rutherford no tardó en animar a Bohr, con el mismo franco entusiasmo (combinado con duros interrogatorios) al que sometía a todos los miembros de su equipo. Por las mañanas, Rutherford tenía la costumbre de marchar por los laboratorios cantando “Onward Christian Soldiers” (Adelante soldados de Cristo). Era una época emocionante para la ciencia y, para los implicados se parecía mucho a una cruzada. La brecha entre el nuevo y joven mundo y, el monolito de antiguas certezas, se habría en toda la cultura europea.
Al final del curso estival, Bohr dejó Manchester y volvió a Dinamarca. Dos años antes, su querido hermano Harald, había marchado a ocupar un puesto en la Universidad de Gotinga, cuya reputación en matemáticas, no era superada por ninguna otra universidad. Fue en este periodo de desacostumbrada soledad, que Niels conoció a una estudiante de pelo rubio y esponjado, llamada Margarethe NØrlund. Niels y Margarethe quedaron prendados el uno del otro desde el primer momento. Ella le ayudó a preparar la versión final de su tesis de doctorado y, se comprometieron antes de que Niel volviera a Inglaterra. Parece que tuvieron éxito, en crear una relación perfectamente convencional, quizá para algunos, tan sosa como profunda. El concepto de “amor verdadero” se extinguió ya hace tiempo, en las sociedades avanzadas, convertido en algo nauseabundo, por obra de la sentimentalidad empalagosa, reventado por la psiquiatría y, saboteado por el divorcio. Pero en los primeros años del siglo XX, el amor verdadero, estaba vivito y coleando y, se esperaba de él, que durara toda la vida.
Cuando Niels regreso a Copenhague, en el verano de 1912, se casó con Margarethe. --Las fotos de la pareja, muestran a un Niels sorprendemente juvenil, con sus rasgos gruesos y sensuales, aligerados por una sonrisa. Apoyada en él, vemos a una joven mujer, con un aire de felicidad inconfundible, con el brazo entrelazado con el suyo. Parecen perfectamente felices el uno con el otro, un entendimiento que habría de durar 50 años (debido al fallecimiento de Niels).
Después de su matrimonio, Bohr fue nombrado profesor asistente, en la Universidad de Copenhague, pero mantuvo estrechos lazos con Manchester. Mantenía correspondencia regular con Rutherford y sus colegas, sobre sus progresos. El escrito final de Bohr, sobre la estructura atómica, fue revisado varias veces.
Algunas revisiones fueron hechas, en respuesta a cuestiones técnicas, suscitadas por sus corresponsales en Manchester, pero muchas se debían al método de redacción de Bohr. --Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.