Incertidumbre. Un enigma. IV
A continuación del descubrimiento del polonio por los Curie, se produjo uno de los más arduos, agotadores y arriesgados intentos, en los anales de la ciencia. De una mina de pechblenda de Joachimsthal, Checoslovaquia (cuyos minerales se utilizaban en la acuñación alemana, el nombre de uno de los cuales, el tálero, finalmente se transformó en el dólar), los Curíes obtuvieron diez toneladas del residuo dejado por el uranio que se había extraído. Utilizaron una cabaña grande y vieja con el tejado de cristal agujereado, cuya ventana tenía que mantener abierta, aun cuando hacía mal tiempo, para permitir la salida de los humos nocivos. En escenas dignas de Macbeth, Marie Curie removía y hervía calderos de residuos minerales y disolventes y, reducía decenas de kilos de residuos en gramos destilados, preciosos para después combinar los destilados y reducirlos aún más para concentrar el radio. Durante los dos años siguientes, informó a la Academia de las Ciencias, de un firme progreso en su búsqueda del aislamiento del nuevo elemento.
- Publicado en Tribuna Libre