EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Incertidumbre. Un enigma. IV


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

A continuación del descubrimiento del polonio por los Curie, se produjo uno de los más arduos, agotadores y arriesgados intentos, en los anales de la ciencia. De una mina de pechblenda de Joachimsthal, Checoslovaquia (cuyos minerales se utilizaban en la acuñación alemana, el nombre de uno de los cuales, el tálero, finalmente se transformó en el dólar), los Curíes obtuvieron diez toneladas del residuo dejado por el uranio que se había extraído. Utilizaron una cabaña grande y vieja con el tejado de cristal agujereado, cuya ventana tenía que mantener abierta, aun cuando hacía mal tiempo, para permitir la salida de los humos nocivos. En escenas dignas de Macbeth, Marie Curie removía y hervía calderos de residuos minerales y disolventes y, reducía decenas de kilos de residuos en gramos destilados, preciosos para después combinar los destilados y reducirlos aún más para concentrar el radio. Durante los dos años siguientes, informó a la Academia de las Ciencias, de un firme progreso en su búsqueda del aislamiento del nuevo elemento.

A medida que aumentaba la concentración de radio, sus pequeñas muestras comenzaron a brillar, a partir de sus emisiones. Ella y su marido levantaron esas fuentes, ferozmente radiactivas, ante sus ojos cerrados y, percibieron destellos y meteoros, en el interior de sus globos oculares.

Hasta 1902, tras cerca de cuatro años de duro trabajo científico, Marie Curio no estuvo en disposición de anunciar que, de diez toneladas de residuos, había logrado extraer un décimo de gramo entero de radio puro. La tabla periódica de los elementos, el gran sistema organizativo inventado por Dimitri Mendeléyev, tan sólo tenía 30 años de antigüedad. El descubrimiento de un nuevo elemento para la tabla, era emocionante y, desde luego el radio era una extraña adición: un elemento nuevo con poderes misteriosos y, posiblemente, alarmantes. Gracias a los hercúleos esfuerzos de Marie Curie, el radio empezó a llamar la atención.

En 1903, los Curie compartieron el Premio Nobel de Química con Henri Becquerel por sus descubrimientos. Pero ¿qué eran esas emanaciones radiactivas, y cual el proceso que las liberaba. Las dotes de Marie Curie eran menos aptas para tratar esas cuestiones. Pero algunos comentarios proféticos que realizó, revelan que podía intuir la naturaleza, de los interrogantes que esperaban. Su escrupuloso examen de la radiactividad de numerosas fuentes, la había conducido a una ineludible conclusión: la intensidad de las emisiones radiactivas, dependía de la cantidad de elemento radiactivo que hubiera en la fuente, y de nada más.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.