Charlotte Corday D’Armont. II
En la prisión de la abadía de Paris, Charlotte fue llevada a una pequeña celda, que antes ya había acogido a Brissot y a madame Roland. Se sentó sobre un colchón de paja, acarició a un gato negro, y escribió una carta al Comité de Seguridad Nacional (el comité policial de la Convención) con la intención de que no la despojaran de toda responsabilidad, y protestando contra la supuesta detención de Claude Fauchet, diputado girondino y obispo constitucional de Caen, como cómplice. No sólo no había urdido ningún plan, insistía ella, sino que no estimaba ni respetaba a ese hombre, a quien siempre había considerado un frívolo fanático, carente de “firmeza de carácter”.
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