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Talleyrand y Catherine Noël Worlée. II


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Catherine Noël Worlée, había nacido en 1762 en la India, concretamente en la colonia danesa de Tranquebar, de una familia criolla de ascendencia bretona. Famosa desde muy joven por su extraordinaria belleza, se casó en 1777 con un comerciante suizo, naturalizado inglés, llamado George-François Grand, funcionario de la Compañía de las Indias.

“Era alta y poseía toda la gracia y la agilidad, tan comunes en la mujeres nacidas en Oriente”, la describiría años después, Madame de Rémusat en sus memorias. Y el retrato que de ella hizo Vigée Le Brun en 1783, cuando ella tenía veinte años, lo confirma. El matrimonio se instaló en Calcuta, pero los rumores de una “liaison” amorosa de Catherine, con un oficial irlandés, sir Philip Francis, dieron lugar a un pleito, en el que el marido engañado, exigió responsabilidades económicas al adultero, que fue condenado y hubo de pagar una abultada indemnización. El 7 de diciembre de 1780, mister le Grand “facturó” a su mujer a Europa en barco.

Tras una estancia en Londres, Madame Grand se instaló en París en 1782. Vivía faustuosamente en el “faubourg” Saint-Honoré, y no tardó en convertirse en una figura habitual, en los salones literarios de moda. Estaba abonada a la ópera y al Théâtre Français. Su casa fue redecorada de arriba abajo, por los artesanos que trabajaban, para el conde de Artois (uno de los hijos de Luis XVI) ¿Quién pasgaba todo eso?

El gran historiador francés Emmanuel de Waresquiel, ha escrito “que no se la puede considerar una prostituta, ni siquiera de lujo, como lo fue sí, la futura Madame du Barry, al inicio de su carrera. Era una mujer libre e independiente, algo que no le impedía tener “protectores” según sus gustos, sus necesidades y su humor”. Otros historiadores, menos piadosos, no dudan en presentárnosla, como una “courtisane” de altos vuelos.

Cuando acudió en busca de refugio, a la mansión de Talleyrand, tenía treinta y seis años, pero seguía poseyendo una belleza considerable. No se divorció de su marido, hasta el 18 de germinal del año VI (7 de abril de 1798). El divorcio le permitió casarse, cuatro años después, con Chales-Maurice de Talleyrand-Périgord, con quien llevaba conviviendo, hacía ya casi cinco. El matrimonio (civil), impuesto por Napoleón, tuvo lugar en París, el 23 de fructidor del año X (10 de septiembre de 1802). El pacato conde Louis-Mathieu Molé (varias veces ministro bajo el Imperio y luego bajo la Monarquía de Julio) explicaba casi con asco, la relación existente entre Catherine y Talleyrand, de este modo: “El poder que ella tenía sobre él era tan repugnante, que sólo se le podía asignar, el más carnal de los orígenes”. Algo así como la “esclavitud sexual”, de que nos habla Bertold Brecht.

Fue el único “coup de foudre”, que se sepa, que “tumbó” a Talleyrand a lo largo de su vida, una auténtica “excepción”, que no tiene nada que ver, con las relaciones sentimentales con otras mujeres, a las que amó y admiró a lo largo de su carrera, y que fueron muchas. Catherine se quedó en su casa. Y allí estuvo viviendo doce años. Aunque si es cierto, que para él, ella pronto dejó de contar para nada. Ni siquiera se refiere a ella en sus memorias.

En los primeros tiempos de su unión, Talleyrand procuraba defenderla ante sus amigos, y afirmada que poseía “tres clases de dulzura”, que se manifestaba en su piel, su aliento y su carácter. Pero no pertenecía a su clase, y nada tenía que ver con las aristócratas, contagiadas por la Ilustración, que giraban a su alrededor, y eran capaces de manifestar su opinión, sobre Rousseau o Diderot, unas mujeres que, poco a poco, estaban regresando a París. Desde su parcialidad, Claire de Rémusat, buena amiga y confidente de Talleyrand, nos recuerda en sus memorias, que “aquella mujer hería constantemente a Talleyrand, con sus lugares comunes, salidas desafortunadas, y sus repentinos cambios de humor, que confundían su tranquilidad de espíritu”. Pero otras fuentes historiográficas, parecen desmentir esos juicios tan negativos, sobre la pobre Catherine. Pero yo no conozco fuentes fidedignas, que me permitan entrar en la polémica, a favor o en contra de las dos versiones.

Pues eso.

(Continuará.)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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