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Mecánica cuántica. Los Cuantos. III


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Max Karl Ernst Ludwig Planck nació en Kiel que, por aquel entonces, formaba parte de la región danesa de Holstein, el 23 de abril de 1858, en el seno de una familia, entregada al servicio de la Iglesia y del Estado. Bien podríamos decir que su herencia, era la excelencia en la erudición. Su abuelo y bisabuelo paternos, habían sido destacados teólogos y, su padre, había sido profesor de derecho constitucional, de la Universidad de Múnich. Eran hombres honestos, rectos y patrióticos, que veneraban las leyes de Dios y de los hombres. Y Max no fue, en este sentido, ninguna excepción.

Planck asistió al Mximilian Gymnasium, el más conocido de los institutos de Múnich. Y, `por más que destacara y fuese muy trabajador y disciplinado, nunca fue el primero de clase. Un informe escolar afirmaba que, a los 10 años poseía, “a pesar de su infantilismo“, una mente muy clara y muy lógica. Se muestra como una gran promesa”. No eran, a sus 16 años, las famosas tabernas de Múnich, las que llamaban la atención del joven Planck, sino el teatro de la ópera y las salas ce conciertos. Pianista talentoso, barajó la posibilidad de dedicarse profesionalmente a la música.

En octubre de 1874 Planck, movilizado por su deseo de entender el funcionamiento de la naturaleza se matriculó, con 16 años, el la Universidad de Múnich, decidido a estudiar física. A diferencia del régimen casi militarista, imperantes en los Gymnasiums, los universitarios alemanes de la época, gozaban de una libertad casi total. Sin tener que satisfacer ningún requisito establecido y, con muy poca supervisión académica, el sistema permitía a sus alumnos, pasar de una universidad a otra, estudiando los cursos que más les interesaban. Después de pasar tres años en Múnich, donde le dijeron, que “no vale la pena que estudies física” porque ya no queda nada importante por descubrir, Planck se desplazó a la Universidad de Berlín, la más importante de todas las universidades de habla alemana.

Con el establecimiento, después de la victoria prusiana sobre Francia, durante la guerra de 1870-1871, de una Alemania unificada, Berlín se convirtió en la capital, de una nueva y poderosa nación europea. Alemania estaba entrando en una época de desarrollo industrial, progreso tecnológico y, prosperidad económica sin precedentes. Fundamentalmente impulsado, por la abolición de los aranceles que siguió a la unificación, de las indemnizaciones de la guerra con Francia y, del estallido de la I Guerra Mundial, el poder económico de Alemania, sólo era inferior al de los EE.UU.

La unificación trajo consigo, la necesidad de asegurarse de que Berlín, en cuanto símbolo del nuevo Reich, tuviese una universidad equiparable a cualquier otra. El más reconocido médico de toda Alemania, Herman von Helmholtz, se vio tentado de cambiar Heidelberg por Berlín. Diestro cirujano, Helmholtz, era también un famoso fisiólogo que, gracias a la invención del oftalmoscopio, había llevado a cabo contribuciones fundamentales, en la comprensión del funcionamiento del ojo humano. Buen conocedor de sus méritos, el erudito no sólo recibió un salario muy superior al habitual, sino que exigió también, un nuevo instituto de física. Todavía estaba construyéndose en 1877, cuando Planck llegó a Berlín y, empezó a pronunciar conferencias, en el principal edifico de la Universidad, un antiguo palacio ubicado, en Unter den Linden (“Bajo los tilos” el principal bulevar de la ciudad) frente al Teatro de la Ópera.

Como profesor, Helmholtz resultaba muy decepcionante. “Era evidente – dijo posteriormente Planck – que nunca se preparaba sus clases”. Gustav Kirchhoff, que también se había traslado desde Heidelberg, para sumir el cargo de profesor de física teórica, se hallaba, por su parte, tan bien preparado, que daba sus conferencias “de memoria, como si se tratara de un texto seco y monótono”. Ansioso de inspiración, Planck admitió que “las clases de esos hombres, no me hicieron avanzar gran cosa”

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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