El pueblo también se equivoca
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Tras el final de los Cien Días, con la derrota de Waterloo, los aliados vencedores (Inglaterra, Prusia, Rusia y Austria) fijaron a Francia una indemnización de 800 millones de francos, por daños de guerra. Y para asegurarse de que la “broma” no volvería a repetirse, desplegaron 150.000 soldados, a lo largo de las fronteras norte del país. Aquella ocupación duraría siete años. Talleyrand se hartó de protestar, pero no consiguió nada, salvo enemistarse con sus antiguos amigos entre los aliados, que no quisieron entender, que Luis XVIII no había tenido nada que ver con lo ocurrido.
Resulta evidente, que con ello se castigaba al pueblo francés, y a los militares, que son también parte del pueblo, que posibilitaron (pueblo y militares) los Cien Días, pues sin ellos Napoleón no habría podido hacer nada. Ya era hora (ha escrito algún historiador) de que los entusiasmos y los disparates de los franceses, desde 1789, los pagará a la postre, al menos en parte, el pueblo de Voltaire y de la “raison”, tan aficionados a dar lecciones al mundo, y tan remiso a la hora de seguir las mismas.
Ha existido siempre, también en nuestros días (algo he escrito ya sobre ello), una tendencia “buenista”, y un tanto hipócrita, a cargar sólo sobre las “cabezas políticas” ciertos desmanes nacionales, y declarar inocentes a los pueblos, como si fueran un hatajo de menores de edad, condenados a dejarse engañar; cuando sin su desinteresada, sino entusiástica, colaboración, poco o nada podrían hacer, ciertos iluminados y locos, “elegidos democráticamente (el mismo Napoleón III sin ir mas lejos) o por aclamación”, como sucedió en el caso de los Cien Días.
El pueblo francés, volvería a equivocarse en 1848, cuando consagró la tiranía, luego llamada Segundo Imperio, de Napoleón “le petit” (a decir de Víctor Hugo) que acabó en una nueva derrota, esta vez a cargo de Prusia en la batalla de Sedán.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.