Historia de la Revolución Francesa
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Como la de todas las épocas convulsas, la historia de la Revolución francesa, ha sido interpretada desde muchos puntos de vista, algunos muy contradictorios entre sí. Para François Furet, el clásico enfrentamiento, entre una historiografía y una tradición neojacobina, debería ceder el espacio a una investigación más profunda y a un debate más abierto.
Los acontecimientos de 1789, interpretados durante mucho tiempo – salvo por los grandes historiadores Guizot, Michelet y Tocqueville – como el resultado de una evolución a breve plazo, deberían situarse de nuevo, es mi opinión de modesto historiador, dentro del marco de una historia mucho más amplia. Pues sus lejanos orígenes, arrancan de la crisis sufrida en los siglos XV y XVI, por la sociedad de la antigua Francia medieval; de la construcción de la monarquía absoluta, a partir de Richelieu, y de la renovación social que ello implicó; y, por fin, de los efectos diferidos, de la doble revolución científica-filosófica del XVIII. Pero ojo, no por ello cabe reducirlos, a una explicación de tipo puramente estructural. Sus modalidades no fueron “inevitables”, no estuvieron inscritas en las contradicciones sociales. Hay que restituir al mismo hecho revolucionario, al “acontecimiento”, su papel creador de la discontinuidad histórica. La pésima cosecha de 1788, que tan gran papel jugó en las movilizaciones populares, no debió su dignidad de gran acontecimiento, sino al azar meteorológico. En resumen, los orígenes de la Revolución francesa, sólo son simples para las mentes simples.
¿Cabe hablar de “una” Revolución francesa? Creo que sí, si se la considera como una ruptura decisiva, o como acto fundacional, pues entonces tal concepto, va incluido en la propia hipótesis de trabajo. Pero no, si ha de volverse a trazar la historia de sus modalidades. A la Revolución francesa, concebida como un conjunto único, François Furet opuso la idea de un choque entre varias revoluciones, partiendo de los trabajos de Georges Lefebvre, de Daniel Guerin y de Albert Soul, sobre la especificidad de los movimientos campesinos y urbanos. Desde entonces, los trabajos más notables sobre el campesinado – en especial los de Paul Bois – han reforzado la convicción, de la autonomía de las diversas revoluciones y contrarrevoluciones. Que los proyectos de las minorías selectas, agrupadas en las Academias o en las sociedades de pensamiento, hayan sido idénticos a los de los aldeanos de los pueblos, o a los de los artesanos de Paris, es algo que, me parece, no ha sido aún demostrado.
De las tres revoluciones que confluyeron, según Furet, la burguesa es la que suscita mayores problemas de interpretación histórica ¿Fue una revolución eminentemente burguesa, como pretende la historiografía dominante, o más bien la revolución de una minoría selecta y de la Ilustración? Sobre este punto, muchos historiadores siguen vacilantes. Pero otros tienden a rechazar el concepto de revolución burguesa, como clave de la explosión liberadora de 1789. Y es que, recordemos, en la Ilustración nunca hubo una corriente homogénea.
Para algunos, desde nuestros modestos conocimientos, se trataría de volver a situar los episodios engendrados por la guerra, las formas de dictadura y de terror, adoptadas por la Revolución, con relación a los proyectos de la Constituyente, y con las ulteriores realizaciones del siglo XIX. ¿Cabe negar que, en ese inmenso impulso de liberalismo, que dominó Francia desde 1750 a 1850, y que iba a señalar con su huella a las instituciones y a los hombres, no fuera el Terror otra cosa que un breve paréntesis, algo que iba contra la corriente de liberalismo? Pretender que era necesario, para que triunfase la revolución liberal, me parece que deriva de una metafísica finalista, no de la propia Historia.
Pues eso.
Sucesivas formas, en que se organizó el cuerpo legislativo, durante la Revolución francesa:
- Estados Generales (5 de mayo de 1789)
- Asamblea Nacional (17 de junio al 9 de julio de 1789)
- Asamblea Nacional Constituyente (9 de julio de 1789 al 30 de septiembre de 1791)
- Asamblea Legislativa (del 1 de octubre de 1791 al 21 de septiembre del 1792)
- Convención Nacional (del 20 de septiembre de 1792 al 26 de octubre de 1795)
- Desde esa fecha, el Directorio estableció un sistema bicameral, compuesto por un Consejo de los Quinientos y un Consejo de Ancianos.
CALENDARIO DE LA REPÚBLICA
En el calendario republicano, los años siempre empezaban en el equinoccio de otoño, tenía doce meses de treinta días cada uno. Los meses se dividen en tres décadas de diez días (desaparecen las semanas). No coinciden exactamente con los meses del calendario gregoriano, al empezar siempre la cuenta de los meses con el inicio astronómico de las estaciones, tal y como se hace también con el zodiaco griego. Los nombres de los meses adoptan denominaciones de fenómenos naturales y de la agricultura:
Otoño (terminación -ario, -aire):
• Vendimiario (Vendémiaire, del latín vindemia, 'vendimia'), a partir del 22, 23 o 24 de septiembre.
• Brumario (Brumaire, del francés brume, 'bruma'), a partir del 22, 23 o 24 de octubre.
• Frimario (Frimaire, del francés frimas, 'escarcha'), a partir del 21, 22 o 23 de noviembre.
Invierno (terminación -oso, -ôse):
• Nivoso (Nivôse, del latín nivosus, 'nevado'), a partir del 21, 22 o 23 de diciembre.
• Pluvioso (Pluviôse, del latín pluviosus, 'lluvioso'), a partir del 20, 21 o 22 de enero.
• Ventoso (Ventôse, del latín ventosus, 'ventoso'), a partir del 19, 20 o 21 de febrero.
Primavera (terminación -al):
• Germinal (del latín germen, 'semilla'), a partir del 20 o 21 de marzo.
• Floreal (Floréal, del latín flos, 'flor'), a partir del 20 o 21 de abril.
• Pradial (Prairial, del francés prairie, 'pradera'), a partir del 20 o 21 de mayo.
Verano (terminación -idor):
• Mesidor (Messidor, del latín messis, 'cosecha'), a partir del 19 o 20 de junio.
• Termidor (Thermidor, del griego thermos, 'calor'), a partir del 19 o 20 de julio.
• Fructidor (del latín fructus, 'fruta'), a partir del 18 o 19 de agosto.
La mayoría de los nombres de meses son neologismos derivados de palabras similares en francés, latín o griego. Las terminaciones de los nombres están agrupadas según la estación.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.