Mecánica cuántica. Louis de Broglie. II
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
En octubre de 1911, Louis de Broglie viajo, por primera vez, al extranjero, concretamente a Bruselas. Tenía 19 años. Desde el momento en que abandonó la marina, Maurice (su hermano) se había convertido en un respetado científico, especializado en la física de los rayos X. Por eso, cuando Louis recibió la invitación para ser uno de los dos científicos, que desempeñarían la sencilla función de actuar como secretarios del primer Congreso de Solvay, aceptó sin dudarlo ni un instante. Y es que, aunque se tratase de una tarea estrictamente administrativa, la oportunidad de discutir de teoría cuántica con Planck, Einstein y Lorenz, resultaba demasiado tentadora, como para desaprovecharla. Los franceses pues, se hallaban ampliamente representados en ese encuentro por Curie, Poincaré, Perrin y Langevin, el tutor de su tesis.
Alojados en el Hotel Metropol con todos los delegados, Louis se mantuvo, sin embargo, a cierta distancia, pero empezó a interesarse por la nueva física. Cuando se publicaron las actas del Congreso, Louis las leyó y, decidió convertirse en físico. Por aquel entonces había cambiado ya los libros de historia, por los de física y, en 1923, obtuvo su “licence ès sciencie”, el equivalente al título de graduado. Pero sus planes tuvieron que esperar todavía, al año del servicio militar obligatorio. A pesar de los tres mariscales de Francia, que engalanaban el panteón de los De Broglie, Louis entró en el ejército como soldado raso, en una compañía de ingenieros, ubicada en las afueras de París. Con la ayuda de Maurice, no obstante, no tardó en verse transferido, al servicio de comunicación inalámbrica. Cualquier expectativa de pronto regreso, al estudio de la física, se desvaneció con el estallido de la I Guerra Mundial y, Louis pasó los cuatro años siguientes, como ingeniero de radio, en una emisora ubicada, debajo de la torre Eiffel.
Licenciado en el mes de agosto de 1919, Louis se sentía profundamente contrariado, por haber perdido 6 años, desde los 21 hasta los 27, sirviendo al ejército y, estaba, en consecuencia, más decidido que nunca, a seguir el camino que había elegido. Esta decisión se vio alentada y respaldada, por su hermano Maurice, en cuyo bien preparado laboratorio, se dedicó a investigar los rayos X y, el efecto fotoeléctrico. Maurice recordaba a Louis “el valor educativo de las ciencias experimentales”, e insistía en que, “despojadas de toda conexión con los hechos, las elaboraciones teóricas de las ciencias, carecen de todo valor”. Los hermanos aceptaban que, tanto la teoría ondulatoria, como la teoría corpuscular de la luz estaban, de algún modo, en lo cierto, porque ninguna de ellas, había podido explicar la difracción, la interferencia y el efecto fotoeléctrico.
En 1922, Einstein pronunció una conferencia en París, invitado por Langevin, en la que, por haber permanecido en Berlín durante la guerra, recibió una acogida un tanto hostil. Y De Broglie escribió un artículo, en el que adoptaba explícitamente “la hipótesis del cuanto de luz”. Él ya había aceptado la existencia de los “átomos de luz”, en una época en que Compton, todavía no había publicado, los resultados de sus experimentos. Cuando Compton presentó sus datos y, su análisis de la desviación de los rayos X por los electrones, confirmando de ese modo, la realidad de los cuantos de luz de Einstein, De Broglie ya había aprendido a vivir, con la extraña dualidad de la luz. Otros, sin embargo, comentaban en tono jocoso, la necesidad de tener que enseñar teoría ondulatoria de la luz los lunes, miércoles y viernes y, teoría corpuscular los martes, jueves y sábados.
“Después de una larga reflexión en soledad y meditación – escribió De Broglie años después – tuve súbitamente la idea, durante el año 1923, de que el descubrimiento hecho por Einstein en 1905, debería generalizarse y extenderse, a todas las partículas materiales y, muy en particular, a los electrones”.
Pues eso.
(Continuará. )
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.