Capitán Richard F. Burton. Harar, ciudad prohibida. XIV
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
A pesar del aprecio que Richard F. Burton dispensó a las mujeres somalíes, tuvo que añadir que “En general, las mujeres somalíes son frías de temperamento, a resultas de una serie de causas tanto naturales como artificiales…”. Descubrió que las somalíes, sin excepción, al igual que las mujeres de Egipto y Arabia, habían sido sometidas a la infibulación, a la costura de los labios de la vagina. En un apéndice a Primeros pasos, titulado: “Breve descripción de ciertas costumbres particulares”, que trata de la escisión o circuncisión del clítoris y de la infibulación, finge haber obtenido el material de dos exploradores que le precedieron, W. G. Browne, que ya en 1802 había mencionado la excisión del clítoris entre los cristianos de Abisinia y los musulmanes de Egipto y, Ferdinand Warne, que hizo lo mismo en 1842, en un relato de sus viajes por el Nilo Azul. Sin embargo, difícilmente podía ser de segunda mano la información que maneja y aduce Burton:
“Existe un método notabilísimo que practican los somalíes, así como los abisinios, los nubio y los galla, para preservar la castidad de sus mujeres. Se cosen los labios de las partes íntimas de la muchacha, bien con un cordón de cuero o, más a menudo, con pelo de caballo. Una esclava a la que lo árabes llaman kadima y los somalíes midgan, hace una incisión para extirpar el clítoris y los labios menores de la muchacha, mediante un gran cuchillo; una vez realizada la excisión, con aguja e hilo cose los labios mediante una serie de puntadas amplias y continuadas. En la parte inferior se deja abierto un pequeño tramo para las aguas menores y, de ese modo, pierden su forma las partes pudendas, convirtiéndose en algo circular. La cicatrización de las heridas se mejora fumigándolas con mirra, al tiempo que se le vendan los muslos y, se la coloca sobre una fogata para que se impregne de humo; la curación dura unos 10 o 12 días. Entre los somalíes de la clase más elevada se utiliza este método de costura. En las ciudades, esta operación se realiza a edad muy temprana; en el campo no se pone en práctica hasta que las muchachas cumplen los 15 años”. Burton no ahorra al futuro lector ni el más mínimo detalle de “esta bárbara garantía de la virginidad y la castidad”.
El tiempo parecía avanzar con extremada lentitud en aquel horno olvidado de la mano de Dios. Inglaterra había concentrado toda su atención en la guerra contra Rusia. La campaña de Bulgaria había dado resultados, e Inglaterra, junto con Francia, entendió que aquella era la deseada oportunidad, para infligir un durísimo golpe al zar, atacando la gran base naval ruda de Sebastopol, en Crimea. Por lo que atañe a la Inglaterra de entonces, era como si Adén jamás hubiera existido.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.