Mecánica cuántica. Louis de Broglie. (IV)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Louis De Broglie elaboró y desarrolló sus ideas ampliamente en su tesis doctoral, que concluyó en la primavera de 1924. Tres de sus cuatro examinadores, eran profesores de la Sorbona: Jean Perrin (que había sido decisivo, para corroborar la teoría einsteiniana del movimientp browniano), Charles Mauguin (un distinguido físico, especializado en las `propiedades de los cristales) y Elie Cartan (un renombrado matemático). El último miembro del tribunal, era el examinador externo, Paul Langevin, el único versado en física cuántica y relatividad. Pero, ante de enviar oficialmente su tesis, De Broglie se acercó a Langevin y, le pidió que echara un vistazo a sus conclusiones. Langevin accedió y, posteriormente, dijo a un colega: “Estoy revisando la tesis del hermano pequeño. Me parece demasiado rocambolesca”.
Pero, por más descabelladas que pudiesen parecer, Langevin no descartó las ideas de Louis De Broglie. Necesitaba consultar con alguien y, sabía que Einstein había dicho públicamente en 1909, que la investigación futura en la radiación, pondría de relieve algún tipo de fusión, entre onda y partícula. Y De Broglie estaba sugiriendo ahora, el mismo tipo de fusión, la dualidad onda-partícula, para toda materia. Langevin pidió entonces al príncipe físico, una segunda copia de la tesis y se la envió a Einstein. “Ha levantado una de las esquinas del gran velo”, fue la respuesta de Einstein a Langevin.
El juicio de Einstein era lo único que bastaba para Langevin y, el resto de los miembros del tribunal, que acabaron felicitando a De Broglie, por “la notable maestría que ha demostrado, en la superación de las dificultades en que se encuentran los físicos”. Así Louis Víctor Pierre Raymond De Broglie, dejó de ser sólo príncipe y, con el apoyo de Einstein, se ganó el derecho, a los 32 años, a que le llamasen simplemente: doctor Louis de Broglie.
Pero una cosa es tener una idea y otra, muy diferente, llegar a demostrarla. De Broglie no tardó en darse cuenta, en septiembre de 1923, de que, si la materia posee propiedades ondulatorias, un rayo de electrones debería dispersarse como un rayo de luz, es decir, debería difractarse. De Broglie había pronosticado, que “un grupo de electrones que atraviesa una peque abertura, debe presentar efectos de difracción”. Pero, por más que lo intentó, no consiguió convencer, a ninguno de los hábiles experimentalistas, que trabajaban en el laboratorio privado de su hermano, para que pusieran a prueba sus ideas. Y, en deuda con su hermano Maurice, por dirigir continuamente su “atención a la importancia y a la innegable exactitud, de las propiedades duales, corpuscular y ondulatoria, de la radiación”, Louis acabó abandonando el tema.
Pocas personas habían oído hablar, de los tres breves artículos escritos por De Broglie, porque habían sido publicados en la revista francesa “Compte Rendu”. Y muchos menos eran, por tanto, los que habían leído su tesis doctoral. Fue en enero de 1927, antes de descubrir evidencias concluyentes, de que la materia se difractaba y, se comportaba como si estuviese compuesta por ondas, cuando Clinton Davisson, de 34 años y, que trabajaba en la Western Electric Company de Nueva York, calculó las longitudes de onda, de los electrones difractados en los nuevos experimentos y, descubrió que coincidían, con los establecidos por la teoría de la dualidad onda-partícula de De Broglie.
Max Knoll y Ernst Ruska, se sirvieron rápidamente de la naturaleza ondulatoria de electrón, para inventar, en 1931, el microscopio electrónico. Ninguna partícula menor, que la mitad de la longitud de onda de luz blanca, puede absorber ni reflejar ondas luminosas, como para que la partícula resulte visible, a través del microscopio óptico. Pero, con las longitudes de onda, de más de 100.000 veces inferiores a las de la luz, la onda del electrón podía hacerlo. Sobre esta base comenzó, en 1935, la construcción, en Inglaterra, del primer microscopio electrónico comercial.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.