El átomo y los atomistas. III
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Con su asociación, los átomos no pierden su identidad, permanecen en contacto, aglutinados, yuxtapuestos, separados por un vacío absoluto. La individualidad, impenetrabilidad y perennidad absoluta de los átomos, hacían, en efecto, inconcebible la noción de la molécula, tal como la conocemos hoy. Aristóteles fue muy consciente de esta dificultad. Según Simplicio, habría observado que, en la concepción de Demócrito, “los átomos acaban por adherirse y ensamblarse, sin por ello engendrar una nueva entidad, sea la que sea, pues sería absurdo pensar que dos o más cosas, puedan jamás engendrar el uno”.
Como casi todos los filósofos antiguos, los atomistas construyeron, a partir de sus principios, toda una cosmogonía, alguna de cuyas proposiciones merece ser mencionada.
Según esta cosmogonía, al principio los átomos estaban unidos en una masa infinita, de la que se separaron para formar agregados y torbellinos, en cuyo seno se aglomeraban, los átomos del mismo tipo. En palabras de Diógenes Laercio: “Esta es, pues, la doctrina de Demócrito. Los principios de todas las cosas son los átomos y el vacío y, todo lo demás existe solamente por convención. Los mundos son ilimitados y, están sujetos a corrupción y degeneración. Nada puede ser engendrado a partir del no ser y, nada puede, al corromperse, volver al no ser. Los átomos son ilimitados en tamaño y en número y, están animados por un movimiento de torbellino en el universo, lo que tiene como resultado, la creación de todos los compuestos: fuego, agua, aire y tierra, que son, precisamente, compuesto de diversos átomos, ellos mismos resistentes al cambio, debido a su solidez.
Hay unos cuándos puntos, que me parece merecen ser destacados:
1. La aparición, a propósito del movimiento creador de los mundos, a partir de la materia primitiva, del termino “torbellino” o “vórtice”, destinado a ser retomado por otros filósofos
2. Una cierta individualización, por parte de los atomistas, del rol desempeñado en la formación de los mundos, por las cuatro sustancias mencionadas, por numerosos filósofos presocráticos. Tales substancias no existen; solamente los átomos representan la forma primordial de la materia.
3. La idea de que el alma, también esta formada por átomos, es decir, hecha de materia, materia sutil, pero materia al fin. Es corruptible, se degrada igual que el cuerpo y, regresa al cosmos universal.
4. La interesante afirmación, de la asociación preferencial de los átomos semejantes. Demócrito pareces ser (junto a Empédocles) uno de los raros pensadores presocráticos, en adoptar este punto de vista, pues la mayoría optan más bien por la “oposición de los contrarios”, como elemento motor, de la estructuración de las cosas.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.