Afganistán. “El Gran Juego”. XI
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
De entre todas las suposiciones, que Henry Rawlinson había hecho acerca del oficial ruso, sólo una o dos eran correctas. No era ni musulmán ni ruso, y su nombre de nacimiento no era Beekavitch o Vikevitch. En realidad, era un noble polaco católico nacido en Vilna – hoy en día capital de Lituania – con el nombre de Jan Prosper Witkiewicz.
Cuando aún estaba en el Liceo Krozach, Jan participó en la creación de una sociedad secreta, llamada “los hermanos negros”, un movimiento clandestino de resistencia “nacional revolucionaria”, fundado por un grupo de estudiantes polacos y lituanos, que intentaban combatir la ocupación rusa de su país. En 1823, los “hermanos” fueron descubiertos, tras haber escrito cartas antirrusas, al director y los maestros del liceo, y haber fijado lemas y consignas revolucionarias, en los principales edificios públicos de la ciudad. Witkiewicz y los otros cinco cabecillas, fueron arrestados e interrogados. El 6 de febrero de 1824, tres de ellos fueron condenados a muerte, y otros tres azotados y exiliados a la estepa, de por vida. En esa época, Witkiewicz acababa de celebrar su decimocuarto cumpleaños.
En el último minuto, gracias a la intervención del gran duque Pavlovitch, el regente de Polonia, la pena de muerte fue conmutada por cadena perpetua con trabajos forzados, en la fortaleza Bobruisk. Witkiewicz y otros dos, fueron despojados de sus títulos nobiliarios, y deportados a diferentes fortalezas de la estepa kazaja como soldados rasos, sin derecho a promoción. Se les prohibió todo contacto con sus familiares, durante diez años, y fueron enviados, a pie y encadenados, hacia el sur.
Witkiewicz se resignó a su destino, y decidió sacar el mayor provecho posible a la situación. Aprendió kazajo y turco chagatai, y cambió su nombre, por el de Iván Victorovitch Vitkevitch, que parecía más ruso. Uno de sus futuros protectores escribió sobre él: Vitkevitch sirvió como soldado raso, durante más de diez años. Aprendió lenguas orientales y se familiarizó con la estepa, hasta tal punto, que se puede afirmar que, desde que se fundó el distrito de Oremburgo, nadie había conocido a los kazajos mejor que él… Todos los kazajos lo respetan por su corrección, y por la resistencia que, más de una vez, había demostrado durante sus salidas a la estepa.
Pronto Vitkevitch había memorizado el Corán, y comenzó a invitar a los ancianos kazajos nómadas, a su alojamiento, donde les ofrecía té, pilaf (arroz hervido en algún caldo y especiado) y cordero, y aprendía de ellos sus costumbres y modales, así como los ricos giros de su idioma. También coleccionaba libros, sobre todo de la estepa y de misiones de exploración, y fue precisamente esto, lo que finalmente impulsó su carrera, en las filas del ejército ruso.
El amor de Vitkevitch por la literatura, pronto llamó la atención del comandante de la fortaleza de Orsk, sobre el río Ural, que le ofreció ser tutor de sus hijos. En 1830, el comandante alojó al célebre explorador alemán Alexander von Humboldt, que se sorprendió al ver sobre una mesa de la casa de aquel, su último libro de viajes por América Latina, “Tableaux de la Nature”. Cuando le preguntó como había llegado allí, le habló del joven polaco, y de su completa colección de obras de grandes viajeros, y Humboldt quiso conocerlo. Así que Vitkevitch fue llamado: El aspecto agradable del joven – a pesar de su tosco sobretodo de soldado – su belleza, su modestia y su erudición, impresionaron al gran científico. A la vuelta de su viaje siberiano a Oremburgo, informó de inmediato al gobernador, el conde Pavel Suhktelen, de la condición deplorable en la que estaba Vitkevitch, y le pidió que intercediera por él. El conde citó a Vitkevitch en Oremburgo, donde lo ascendió al rango de suboficial, y lo nombró su ordenanza, lo transfirió a los cosacos de Oremburgo y, más tarde, le encontró trabajo, en las oficinas del departamento de kirguís.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.