En busca de la teoría definitiva
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Para entender la estructura de nuestro universo, en su nivel más profundo, los físicos intentan responder todos los interrogantes y, resolver todos los misterios.
Sin embargo, a diferencia de los niños, no nos quedamos tranquilos, con el fin de la conversación, que impone un padre exasperado, al responder: “¡Porque así lo hizo Dios!”. Desde luego, hay científicos con creencias religiosas, pero estas interfieren pocas veces, en la aspiración de dar respuestas, a las preguntas más fundaméntales, de sus campos de investigación.
Aun así, los físicos teóricos se sienten empujados, por algo más que el mero afán de conocimiento, a base de profundizar cada vez más, en el complejo funcionamiento de la naturaleza. También persiguen parones y simetrías en la naturaleza, que se manifiestan en la simplicidad y la belleza, de las ecuaciones matemáticas.
Alguna de las mentes más excelsas, ha llegado incluso al extremo de rechazar una teoría, porque las matemáticas de la misma, eran demasiado complejas ¡o feas! Aduciendo cosas como: tiene que haber algún error, porque seguro que la naturaleza, en realidad no pude ser tan torpe. Quien sea matemático o físico, tal vez los considere motivos irracionales, para desechar una teoría, pues parecen funcionar.
La búsqueda de las verdades últimas, siempre es una búsqueda de la belleza y la simplicidad. Parece que la multitud de fenómenos, que observamos a nuestro alrededor, ya sea en la Tierra, o deducidos a partir de la luz de una estrella distante, se explican, en última instancia, mediante una cantidad increíblemente reducida, de teorías fundamentales. Toda la mecánica clásica se explica con las leyes newtonianas, del movimiento y de las fuerzas y, las teorías de la relatividad de Einstein, las perfeccionaron. La electricidad y el magnetismo, resultan ser dos manifestaciones de la misma fuerza electromagnética. Y, por supuesto, el comportamiento de todas las partículas subatómicas, se describe a través de la mecánica cuántica.
Por tanto, los físicos del siglo XX, tuvieron que hacer algo más, que limitarse a localizar y clasificar, todas las partículas fundamentales. Tenían que desentrañar, cómo interaccionan esas partículas entre sí y, cual es el origen de las fuerzas que actúan entre ellas. Y si hubiera distintos tipos de fuerzas ¿tendrían un origen común? En realidad, la mecánica cuántica de la década de 1920, no fue más que el primer paso, para recorrer esa senda. La historia de los avances en física atómica, nuclear y de partículas está, por tanto, incompleta. Porque, durante la búsqueda de la estructura de la materia, para descubrir sus elementos constitutivos fundamentales, los físicos también han perseguido, la simplicidad y la simetría, en sus teorías. El Santo Grial de la física, es el descubrimiento de la teoría definitiva del todo, una teoría todopoderosa a partir de la cual, se puedan inferir y explicar, todos los fenómenos naturales, que tiene lugar en el universo.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.