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Afganistán. “El Gran Juego”. XII


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Si Humboldt, fue el artífice del ascenso de Iván Victorovitch Vitkevitch, Alexander Burnes se convertiría en quien más hizo, para favorecer su carrera, aunque fuera sin saberlo. Al volver de su expedición a Bujara, Burnes publicó “Travels into Bokhara”, merced a la que se convirtió en una celebridad de la noche a la mañana. Fue invitado a Londres, para reunirse con lord Ellenborough y con el rey. Era idolatrado por los anfitriones, de los salones de la alta sociedad, y daba conferencias muy exitosas, en la Royal Geographical Society que, además, le otorgó una medalla de oro. Un tiempo después, la traducción al francés de su libro “Voyages dans la Bokhara”, se convirtió también en un superventas. Burnes viajó a París, donde recibió más premios y medallas.

Y fue precisamente esta traducción francesa, la que alertó a las autoridades rusas, del viaje relatado por Burnes. El objetivo de su expedición, habia sido espiar la actividad rusa en Afganistán y Bujará, en una época - a comienzos de 1830 - en la que dichas regiones, no despertaban ningún interés en San Petersburgo, cuyas verdaderas ambiciones, se centraban en Persia y el Cáucaso. Como sucede a menudo con los asuntos internacionales, paranoias belicistas, basadas en amenazas lejanas, pueden terminar por crear el enemigo más temido. En San Petersburgo estaban tan frustrados, por la mediocridad de las informaciones que llegaban del Asia Central, como lo habían estado en Londres anteriormente.

Vitkevitch fue enviado, en dos ocasiones, a Bujará. La primera vez viajó de incógnito, con dos comerciantes kirguises. Estuvo allí un mes, pero encontró una ciudad mucho menos romántica, que “la casa de las maravillas orientales”, descrita por Burnes. “Debo indicar, que los relatos publicados por Burnes, sobre su viaje a Bucará, contrastan de manera curiosa, con todo lo que he podido observar”, escribió a Oremburgo. “Él lo ve todo, envuelto en un halo de encanto, mientras que lo que yo pude contemplar, me pareció simplemente repugnante, feo, patético o ridículo”. “Nadie, y menos aún, los fanáticos habitantes de Bujará, habrían podido darse cuenta, de que este hombre, que vestía y hablaba como un kazajo, y que había asimilado sus costumbres y modales a la perfección, era europeo y cristiano”, escribió a uno de sus admiradores.

En su segunda visita, en enero de 1836, Vitkevitch se presentó sin ambages, como un oficial, con la misión de solicitar la liberación, de varios comerciantes rusos, que habían sido detenidos por el emir de Bujará. De inmediato lo abordaron y preguntaron: “¿Conoces a Iskander? Pensé que se referían a Alejandro Magno, pero en realidad, hablaban de Alexander Burnes. Este pronto indicio de la influencia británica, no desalentó en absoluto a Vitkevitch, que, sin mayor dilación, intentó revertir la situación. En sólo un par de semanas, destapó la red de inteligencia, que Burnes había establecido.

A Vitkevitch se le presentó una ocasión extraordinaria, durante su segundo viaje a Bujará. Por casualidad, su visita coincidió con la de Mirza Hussein Ali, un emisario afgano, que había sido enviado por Dost Mohammad Khan, a una misión ante el zar Nicolás. Después de derrotar a Sha Shuja, a las afueras de Kandahar en 1834, Dost Mohammad había descubierto algunas cartas de Claude Wade, animando a los jefes afganos, a apoyar la restauración de la monarquía sadozai, con Shuja al frente. La ayuda secreta de los británicos al Sha, había sido un duro golpe para Dost Mohammad que, como respuesta, decidió recurrir a Rusia, para asegurarse un apoyo diplomático, en el caso de una nueva intromisión inglesa en Afganistán. “Dost Mohammad Khan, el gobernante de Kabulistán, está buscando el apoyo de Rusia – informó con entusiasmo Vitkevitch – y está dispuesto a hacer cualquier cosa que le pidamos, para obtenerlo”.

Primero, sin embargo, Vitkevitch tuvo que luchar para poder abandonar Bujará, ya que el emir, de improviso, colocó centinelas alrededor de su residencia, le confiscó los camellos, y le prohibió salir de la ciudad.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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