Mi escepticismo
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Nunca he tenido del todo claro, el porqué de mi escepticismo. Por la educación de mis padres, no parece. Mi madre era religiosa. Mi padre agnóstico, pero no escéptico. Siempre he sospechado, que ha sido más bien, por mis múltiples lecturas de Bertrand Russell, el “escéptico apasionado”. Pero el otro día leyendo sobre historia de la filosofía, descubrí una posible y nueva fuente: mi bachillerato en los franciscanos.
Como sabemos, para el tomismo la razón y la revelación podían imbricarse. Sin embargo los eruditos franciscanos – Roger Bacon, Duns Escoto y Guillermo de Occam – consideraron esta cuestión de nuevo, buscando una definición más aguda entre ambas.
Separando claramente las esferas del intelecto y la fe, la filosofía rompía su subordinación a la teología. Junto con el libre cultivo de la especulación filosófica, se comenzó a desarrollar la investigación científica. Y, de manera especial, los franciscanos marcaron un renovado énfasis, de la influencia neoplatónica, que fomentó el estudio de las matemáticas, es decir de la lógica.
La severa exclusión de la investigación racional del dominio de la fe, exigió, desde entonces, que la ciencia y la filosofía, se abstuvieran de cavilar sobre los artículos de la fe. Pero, asimismo, la fe no debía pretender imponer sus dogmas, allí donde la filosofía y la ciencia racionales, pudieran sostenerse de manera independiente.
Duns Escoto, sostenía que es la voluntad la que rige el intelecto. El poder de la voluntad, decía, daba a los hombres libertad, mientras que el intelecto es constreñido, por el objeto al cual se aplica. De esto se sigue que la voluntad, sólo puede captar lo que es finito, puesto que la existencia del ser infinito es “necesaria” y, por consiguiente, anula la libertad. La doctrina de la libertad, en oposición a la necesidad, se halla en línea con la tradición agustiniana. Y en manos de los eruditos franciscanos, se convirtió en una poderosa influencia, impulsora del escepticismo. Si Dios está al margen, de las eternas leyes del mundo, entonce todo lo que pueda creerse de Él, puede también dudarse. Y así sobre todo lo demás.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.