Los “composibles” y la política
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Me he topado con unas reflexiones de Leibniz que desconocía. Y que, me han parecido, podrían tener algo que ver con el desarrollo del juego político democrático. Pero muy especialmente, con ese baile increíble que desarrollan estos días C’s, PP y los ultras.
Entre los documentos que Leibniz no mostró en vida a nadie, hay una teoría completamente distinta a lo que mostró o publicó mientras vivió, referida a por qué algunas cosas existen y otras, igualmente posibles, no existen. Según su opinión, todo lo que no existe pugna por existir, pero no todas las cosas posibles pueden existir, porque no todas son “composibles”. Pude ser que A existiera y también posible que B lo hiciera, pero puede no ser posible que A y B existan a la vez; en tal caso A y B no son “composibles”. Dos o más cosas son solamente “composibles”, cuando les es posible existir a todas ellas.
Según Bertrand Russell, Leibniz parece haber imaginado una especie de guerra en el Limbo, habitado por esencias que están tratando todas ellas de existir. En esta guerra, grupos de “composibles” se combinan, y el grupo mayor de ellos gana, lo mismo que el grupo mayor en una pugna política.
Leibniz utiliza incluso este concepto, como un modo de “definir” la existencia. Dice: “Lo existente puede ser definido, como aquello que es compatible con más cosas, que aquello que es incompatible con él”. Es decir, que si A es incompatible con B, mientras que A es compatible con C, D y E, pero B sólo es compatible con F y G, entonce A, pero no B, existe “por definición”. “Lo existente – dice – es el ser que es compatible con más cosas”.
La cuestión de si A y B son “composibles”, es, para Leibniz, una cuestión lógica, a saber: ¿Envuelve la existencia de A y B una contradicción? Se sigue que, en teoría, la lógica puede decidir la cuestión de qué grupo de “composibles” es el mayor, y este grupo, por consiguiente, existirá.
Escribía literalmente Leibnitz: “Entre todos los posibles, algunos no son compatibles entre si, otros si lo son (estos son los ‘composibles’).
Entre todos los ‘composibles’ Dios escoge, según el principio del mejor, aquel que conlleva el máximo de perfección, con el fin de crearlo. Y por eso el mundo existente es ‘el mejor de los mundos posibles’. Eso no quiere decir que sea perfecto, lo que sería contradictorio con su cualidad de ser creado. Pero el mal, en él, no es sino un efecto de perspectiva: un cuadro puede ser un conjunto armonioso, aunque contenga detalles que, tomados por separado, no sean bellos”.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.