Teoría del buen juicio
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Entre 1988 y 2003, el psicólogo político estadounidense Philip E. Tetlock y sus ayudantes, recopilaron 27.451 predicciones sobre política internacional. Estas habían sido realizadas por expertos de universidad, Gobiernos, fundaciones, instituciones internacionales, medios de comunicación y grupos de reflexión. Y venían acompañadas de tablas, gráficos y ecuaciones.
En 2005 Tetlock publicó un libro “Expert Political Judgement”, para responder a la pregunta, de por qué algunos especialistas aciertan en sus previsiones de futuro, y otros no. “Quien fuera el experto – decía Tetlock – es decir, su trayectoria profesional, estatus… etc. no suponía ni un ápice de diferencia”. “Tampoco constituía un factor determinante cómo pensasen, a saber, el hecho de que fueran progresistas o conservadores, realistas o institucionalistas, optimistas o pesimistas. Si importaba, sin embargo, su estilo a la hora de razonar”. Y cuando alguien mostró a Tetlock, la caracterización que Isaiah Berlin hacía de zorros y erizos, aquel llegó enseguida a la conclusión de que, en efecto, aquella era la variable crítica: los zorros eran mucho mejores prediciendo el futuro, que los erizos.
Tetlock trató de identificar, que cosa diferenciaba a sus zorros de sus erizos. Los zorros se apoyaban para sus predicciones, en el “entretejido de diversos retales de información”, y no tanto, en conclusiones extraídas mediante deducción, a partir de “grandes esquemas”. Los zorros dudaban de que “el nebuloso asunto de la política” pudiera ser, de alguna manera, “objeto de una ciencia exacta”. Los más certeros “tenían en común el dudar de sí mismos”, de modo que “no anteponían ninguna idea, a la crítica y a la autocrítica”. Sin embargo tendían a ser muy disgresivos – matizaban demasiado sus afirmaciones – y solían perder el interés del público.
Por su lado, los especialistas del estudio de Tetlock, tipificados como erizos, esquivaban la autocrítica, y desdeñaban las objeciones de los demás. Solían desplegar explicaciones agresivas y grandilocuentes, y hacían gala de una “impaciencia erizada de púas, con aquellos que “no lo entendían”. Se convertían en “prisioneros de sus propios prejuicios”, y quedaban atrapados en un círculo de autocomplacencia.
Todo aquello inspiró en Tetlock, la denominada “teoría del buen juicio”: “Los pensadores autocríticos, son mejores a la hora de descifrar las contradictorias dinámicas, que rigen las situaciones en permanente evolución; se muestran más precavidos, en lo relativo a su pericia predictiva; recuerdan sus errores con más exactitud, y son menos propensos a racionalizarlos; tienen más probabilidades de matizar sus convicciones, en un periodo razonable de tiempo y, finalmente – por combinación de todo lo anterior – están mejor situados, para prever de forma realista, los acontecimientos futuros”. En resumidas cuentas: los zorros lo hacen mejor.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.