La Constitución de los EE.UU. III
En la Constitución, al poder ejecutivo se le daban enormes poderes. El Presidente era el jefe de las Fuerzas Armadas, tenía derecho de veto, podía firmar tratados internacionales, con el consentimiento de los 2/3 del Senado, podía nombrar diplomáticos y jueces del Tribunal Supremo – aunque estos tenían que ser ratificados por el Senado y ejercían de forma vitalicia – y tenía su propia Administración. El Presidente era elegido cada cuatro años, con poder de reelección, mediante el procedimiento – un tanto elitista e indirecto – del Colegio Electoral, formado por un número de electores, igual al número de representantes y senadores de cada Estado. Las Legislaturas de los Estados, decidirían si estos electores serían designados directamente por ellas, o elegidos por el voto popular, procedimiento, este último, que adoptarían con rapidez la mayoría de las Legislaturas.
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