La política es conversación
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
Nos recuerda la gran politóloga Cristina Monge, que la comunicación es consustancial a la política. Que no es posible entender la política sin comunicación. Y que en toda comunicación subyace un anhelo político, es decir, una pretensión de seducir, de convencer, de atraer al otro hacía las posiciones propias.
En momentos de transiciones profundas y múltiples, como las que vivimos en nuestros días, este es un asunto que cobra capital importancia, ya que de esa comunicación, depende el éxito de cambios imprescindibles, que exigen romper con inercias muy asentadas. De ahí que si comunicar bien, es siempre importante, en periodos de cambio resulta vital. Es casi sinónimo de gobernar.
Que duda cabe que nos encontramos hoy de lleno, en uno de esos momentos. Al contrario de lo que ocurrió en la gran recesión del 2008, hoy la apuesta de Europa por políticas de recuperación, transformación y resiliencia, abre un escenario que puede cortocircuitar la expansión de la crisis, a cambio de acometer transformaciones de hondo calado.
Ahora bien, y esto es necesario tenerlo muy claro, todo ello supone romper y modificar, culturas muy arraigadas en nuestras sociedades. En este contexto, para que la comunicación cumpla su cometido, ha de ser entendida, como una conversación liderada por quienes gobiernan, y dirigida a seducir al conjunto de la sociedad.
Tanto la digitalización como la transición ecológica – los dos elementos que definen para la UE “la modernización económica” – requieren de esfuerzos tales, que la comunicación, entendida como conversación permanente, debe situarse en el centro de la acción de gobierno.
Gobernar, cuando de cambios profundos se trata, consiste en liderar una conversación, que desarrolle un enorme esfuerzo de pedagogía, para hacer entender que, si el Estado no recauda, no podrá invertir, que muchos de los mal llamados “gastos públicos”, son en realidad inversiones. Inversiones en salud, en educación, en protección social… Que nuestra fiscalidad, todavía muy lejana de la media europea, habrá de incrementarse, y repartirse con criterios de justicia y progresividad.
Hablamos de tomar la iniciativa, escuchar a los otros, tener los argumentos y la seguridad necesaria, para lanzarse al debate público. Avanzar sin miedo a contaminarse con razones ajenas, que obliguen a matizar las nuestras. Y ser capaces de mostrar esa transición necesaria, como un camino hacia lo deseable, hacia un futuro más sano, más seguro y más limpio.
Las reformas que nos esperan, necesitarán de mucho gobierno, es decir, de mucha comunicación, entendida. como apuntábamos, como conversación, para evitar que genere un rechazo, que capitalizarían quienes hoy se alimentan de descontento e, incluso, de odios.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.
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